instrumentos obtusos, evidentemente, de culatas conforme al examen por el cual se constataron 3 casos de fracturas del cráneo, 2 casos de fracturas de costillas y un caso de fractura del húmero. Se llega a una conclusión realmente aterradora, estudiando, en el presente grupo de asesinatos, la cuestión de la mortalidad de las heridas y de la duración de la agonía de los asesinados. En 21 casos sólo, 38 asesinados, se puede presumir que han sido heridos de manera a morir inmediatamente, de disparos en el cráneo con efecto aplastante, tiros o heridas penetrantes abriendo el corazón o las grandes arterias en la proximidad del cora zón. En los restantes 17 casos, se trata de perforaciones de pulmones, lesiones de miembros, perforaciones de la médula espinal o lesi ones de cráneo de menor gravedad, de suerte que, en ninguno de estos casos, se puede aceptar la hipótesis de una muerte instantánea, siendo probable que las víctimas hayan sobrevivido, durante varias horas, desde la hora de su lesión. Ahora bien, según las investigaciones de la Comisión Especial de la Policía Criminal, y de presumir que los autores ha n j uga do a las víctimas, del trapiche, en el agua rueda del lago, tirando de nuevo, a las que aún daban señales de vida. Es posible, pues, que el sufrimiento de uno u otro de aquell os infelices haya sido abreviado por la muerte por ahogamiento. Por otro lado, se debe considerar si, se puede considerar como ejecución la muerte provocada bajo tales circunstancias, pues, no puede haber dudas, que una ejecución lega l no comporta el ahogamiento, como no permite ni baionetadas, ni puñaladas.
Resumiendo, los resultados aislados de los exámenes periciales relativos al grupo de asesinatos de Jesuitersee, se llega a la conclusión de que aquí no se trata de ejecuciones, conclusión que está plenamente confirmada por las investigaciones de la Comisión Especial de la Policía Criminal. Se trata, por el contrario, de asesinatos practicados de la manera más vil, con una brutalidad que, ni en la historia de los crímenes capitales comunes, se halla registrada con frecuencia. Para el examen relativo a la responsabilidad por la organización de los crímenes, parece que s erá de máxima importancia la verificación de la cooperación y así, de la responsabilidad directora de los oficiales polacos, por la constatación múltiples tiros de pistola.
IV.- resumen
Los exámenes periciales procedieron, por los médicos forenses, durante la autopsia de unos 250 cadáveres de populares alemanes, víctimas del terror sanguinario polaco, esto y, de una pa rte, diminuta del número total de víctimas, demostraron que fueron asesinados, sin distinción, todas las edades desde cuatro meses hasta 82 años, no siendo respetadas ni mujeres en estado de embarazo adelantado. Se ha probado que los asesinatos se practicaron con la mayor brutalida d y que, en numerosos casos, las víctimas quedaron sujetas a la influencia de un carácter puramente sadístico; que, en particular, se constataron heridas penetra ntes en los ojos y que otras mutilaciones, llevadas en contra de los testimonios de testigos, de presentar como bien probables. Los métodos por los que se realizan los asesinatos, dejan entrever, en muchos casos procesos calculadamente torturantes,