CRÍMENES POLACOS CONTRA LOS ALEMANES ÉTNICOS EN POLONIA crimenes_polacos | Página 154

Después de nuestra liberación, supimos que todos los siete habían sido fusilados. En una aldea, antes de llegar a Babiak, tuvimos que abandonar a la familia Schmolke que se componía de un hombre, invalido sin pierna, su mujer, una hija de 15 años y su hijito de 1 y medio, y otro un invalido de una pierna, de nombre Jentsch. Sabíamos que ellos también fueron fusilados. Actualmente se han buscado sus cadáveres. Fuente: W R II 103. Expuestos al pueblo. Relato de Ulrich Schiefelbein de Rakwitz. La primera ciudad que alcanzamos fue Graetz. Llegamos al mercado, fuimos recibidos por la población polaca con pedradas, a las cuales siguieron, poco des pués , cuchilladas. Fuimos insultados y nos arrojaron garrafas y otros proyectiles. Nos quedamos expuestos a la populación que nos escupía en la cara sin que la escol ta s e acordara de protegernos. Fuente: W R (Ld. Schtz. Reg. 3 / XI). 104. Asesinatos cometidos en el grupo de deportados a Tulischkow-Turow. Fusilados de a pares: ¡De 181 deportados volvieron, sólo, 5! El testigo Walter Kabsch de Parsko, depuso bajo juramento: Poco más allá de Turek pasábamos cerca de una propiedad, cuando apareció un avión alemán. La escolta nos dejó en la carretera. Los soldados buscaron refugio detrás de los arbustos. El aviador debe haber notado que se trataba de un grupo de deportados, pues abrió fuego sólo sobre los arbustos. De la escolta, que iba aumentando a medida que íbamos acercándonos al "front" y que eran unos 80 a 90 hombres, gran número resultó herido. Este hecho provocó entre los soldados una rabia tal que, sobre nuestra columna abrieron fuego de ametralladoras y carabinas. El que estaba herido, se quedaba donde estaba , c ua ndo nos dispararon hacia adelante. Los soldados no tenían ningún tipo de consi der a c i on ni con los heridos ni los muertos. Los cinco somos los únicos del grupo de 181 hombres, que escapamos con vida. Fuente: Sd. Is. Posen 833/39. 105. El pastor Leszczynski depone sobre la marcha de la muerte a Tarnowa. Descubiertas sepulturas colectivas de 30 y 70 alemanes mutilados. En la plaza del mercado nos obligaron a sentarse en la calzada. Los soldados asentaron las ametralladoras y nos dieron a entender que seríamos fusilados. Interviene, sin embargo, a nuestro favor un médico militar, explicando a un mayor que tal masacre sería un crimen contra la civilización. En la aldea de Tarnowa separaron a unos 150 hombres del resto de la columna, conduciéndolos por un camino que partía de la carretera, dándoles orden de atravesar por un campo abierto en fila cerrada y subieron la ladera hacia adela nte. Anteriormente, los polacos y, en el lado opuesto, en el campo, en las propiedades y en los jardines, habían puesto