la reserva interrogó a los presos. El de pelo rubio estaba arrodillado sobre un ca rro de transporte, con las manos atadas, en la espalda, por medio de una corriente que le pasaron también alrededor del cuello. Yo vi el interrogatorio a una distancia de 50 metros como máximo, pero no pude entender las palabras. Dos soldados que estaban encima del coche, detrás de los dos presos, los golpeaban, al parecer por orden del oficial, con la culata y con un martillo de herrero, de suerte que las víctimas gritaban. Cuando continuamos la marcha, los dos profesores se quedaron en el coche. El profesor rubio se quedó todo el tiempo arrodillado y ya estaba tan débil que el cuerpo y la cabeza le colgaban hacia adelante y se apoyaba sobre el lado del coche que tenía unos 30 cm. de altura. El otro profesor, de pelo negro, yacía esposado en el auto. Con una ligera parada, por las 17 horas, puede ver los dos a una distancia de 2 a 3 metros. Aunque ya estaban heridos en todo el cuerpo, los soldados todavía los maltrataban. La cabeza del profesor rubio estaba l lena de equimosis, la nariz toda hinchada y volcada hacia el lado, probablemente porque le habían fracturado el hueso nasal.
Como eran incapaces de caminar e incluso de levantarse, los arrastraron has ta el borde del bosque donde los mataron a baionetas. Los enterraron más allá de Bronislawowo, junto a la carretera.
Fuente: W R II
100. Oficial polaco manda fusilar a los populares alemanes. El testigo Gerd Von Delhaes- Guenther de Kreuzfeld, mun. Schrimm, depuso bajo juramento:
Un grupo de 20 populares alemanes de la región de Schmiegel y Czempin fue detenido el lunes 4 de septiembre de 1939 por el puente del Warthe, hacia Schrimm. Los alemanes fueron entregados en la cárcel, siendo abandonados por el destacamento militar. El burgomaestre provisional los soltó, pretendiendo que ellos se retirasen por el puente del Warthe, en grupos pequeños.
Trece de ellos fueron nuevamente presos por el último mando de dinamiteros bajo la dirección del teniente Bejnerowicz, participando en ell o, probablemente el subteniente Krol y el teniente Szakowski, de los pioneros. Según me informaron, los alemanes fueron maltratados por los civiles, con la participacion del teniente Bejnerowicz, y dejando en el estado en que se encontraron los cadáveres. Yo no vi los cadáveres; me contaron, sin embargo, que estaban mutilados. Nueve de los trece cadáveres fueron identificados, a saber: 1) Hermann Raabe, de Piechandris, 2) Herbert Raabe, de Piechandris, 3) Steinke, padre, de Peterkowalz, 4) Steinke, hijo de Peterkowalz, 5) Paul Steinke, de Peterkowalz, 6) Manthei, de Piechandris, 7) Wilhelm Nier, de Peterkowalz,