CRÍMENES POLACOS CONTRA LOS ALEMANES ÉTNICOS EN POLONIA crimenes_polacos | Page 139

amenazaron con fusilarnos, y principalmente a mí como sacerdote. No obstante, alcanzamos a Stralkowo, acompañados por los dos policías. Poco más allá de Stralkowo, los dos policías lograron para r los tres carros-transporte militares, mediante una suma bien compensadora. Nuestro destino era Kassow, en la volvo dia de Polesie, regia de Pinsk.
Después de vagar varios días a través de los campos y los bosques de Stralkowo hasta Powitz, resolvió nuestro grupo de 42 hombres mandar a tres hombres a Powitz; fue el 7 de septiembre.
Esta comisión de tres hombres, compuesta por los señores: 1. Negociante Ernest Wiedemeyer de Gnesen. 2. Labrador Derwanz de Przybrodzin, mun. Gnesen. 3. Y por mí, August Rauhut.
Debería pedir a las autoridades de Powitz autorización para volver a Gnesen o nos establecimos en Powitz. Llegamos, a las 11 horas, en Przybrodzin, donde permiti eron que nos estableciéramos y hasta nos dieron un salvoconducto. Mientras esperábamos el cumplimiento de las formalidades, vimos, Wiedemeyer y yo, como nuestro compañero, el sr. Derwanz, y uno de mis ex alumnos, de nombre Lyk, fueron llevados por militares, probablemente para ser fusilados.
En todo caso, no volvemos a ver al señor. Derwanz. Yo supe después de que el señor, Derwanz fuera muerto y enterrado desnudo en el cementerio evangélico de Powitz. Su cadáver fue identificado por ocasión de la apertura de las sepulturas de varias personas conocidas de mi persona.
A las 2:30 horas, volvemos, el sr. Wiedemeyer y yo, provistos de salvoconductos y de la autorización concedida por las autoridades, hasta nuestro grupo en el bosque, a una distancia de cerca de 4 km. para traerle la ciudad. Ya estábamos cerca de nuestro grupo, cuando fuimos sorprendidos por jóvenes armados que, bajo gran alarde y amenazas de muerte nos obligaron a volver, declarándonos: " Necesitan devolver, l os salvoconductos ya no tienen efecto, ustedes serán fusilados ". Intentaran, varas veces, ejecutar la sentencia de muerte, durante la vuelta. Tuvimos que marchar separados y no pudimos hablar, el uno al otro.
El señor. Wiedemeyer me dijo: " Se puede escapar con vida, recuerdo a mi mujer y mis hijos ". Llegamos a la ciudad; la población tomó una actitud muy amenazadora contra nosotros, insultandonos, de preferencia contra mí. Llegamos al comisariado por las 4:30 horas. Mientras estuvimos sentados con el comisario, oímos varias veces, de la boca del comisario que era un latifundista, frases relativas al fusilamiento del sr. Derwanz, según las cuales él condenaba ese acto.
Nos quedamos unas dos horas en la sala de espera, al final de las cuales nos pidieron nuevamente los salvoconductos. Poco después nos los devolvieron, y, momentos después, tres soldados polacos, indecentemente vestidos, vinieron a buscarme para ser fusilado. Entre ellos se hallaba un i nválido lisiado, armado, que, s e distinguió por su exesiva brutalidad. El señor. Wiedemeyer se quedó atrás. Ya en el pasillo me mandaron entrar nuevamente en la sala de las sesiones, donde se