CRÍMENES POLACOS CONTRA LOS ALEMANES ÉTNICOS EN POLONIA crimenes_polacos | Page 119

Otros aparecieron, en pequeños grupos, en Lowitsch. De los últimos 2.000 que se quedaron juntos, se separaron unos 1.200 en las proximidades de las casas, yendo en grupos separados al encuentro de las tropas alemanas, llevando a algunos hombres de la escolta de los cuales 30 quedaron presos. El ultimo resto de 800, en el que se encontraban, entre otros, el Dr. Kohnert, el Dr. Staemmler, el barón Gero von Gersdorff, el presidente de la Unión de los labradores Modrow y yo, fuimos conducido al bosque, apenas menciona do, nos esperaban Strzelce( tiradores semi- militares), jóvenes bandidos de 17 a 18 años de edad, que nos desviaron, a unos nueve kilómetros al noreste de Lowitsch, en dirección a Varsovia, pasando por una aldea larga, donde nos dieron agua. La mayoría de esos 800 eran alemanes de Polonia " del Congreso " que, a la vez, pudieron mantenerse bajo el mando polaco, y esto, sobre todo, cuando de nuevo, nos tocaron a unas de las llamadas plazas " gromada "( esto es la plaza pública) que se hallaba expuesta, por todos lados, al fuego de las tropas.
El pastor Krusche, como jefe de los alemanes de Polonia " del Congreso ", y los brombergeunses discutimos sobre lo que restaba hacer. El Dr. Kohnert y el Dr. Staemmler fueron encargados de negociar con el último policía bomberguense que nos acompañaba. Debería hacer un acuerdo con sus compañeros, en el sentido de asegurarnos la vida contra la soldadesca en fuga y también contra los jóvenes strzelce que, evidentemente, cayeron en una emboscada. En cambio, estábamos dispuestos a asegurarles la vida y la colocación cuando fuésemos sorprendidos por las tropas alemanas. Al acercarse al policía el Dr. Kohnert y Staemmler, él entendió mal su intención, por qué sacó del arma. El doctor Staemmler quiso quitarle el arma, pero el policía retrocedió unos pasos, dando un tiro en él, matándolo, gritando, amenazó con vengarse y corrió a buscar otros policías, en la parte alta de la aldea. Suponiendo que se iniciara entonces un tiroteo general sobre los 200 hombres indefensos, pues de todas partes aparecieron polacos, regular o irregularmente armados, nos encontramos con un coche blindado, que venía por el pie del cerro. Pensábamos que había venido para contarnos la retirada a Lowitsch. El Dr. Kohnert y el pastor Krusche, llevando un pañuelo blanco atado a una vara, fueron al encuentro del coche, con la certeza de que, sometiéndonos a la tropa polaca, nos encontraríamos más seguros contra la perfidia de la policía y los strzelce. Los 800 caminaron tras los parlamentarios.
A medio camino descubrimos que se trataba de un tanque que venía a liberarnos. Un joven oficial alemán dirigió el tanque, que traía el nombre: Ziethen, a través de nuestro grupo, hasta la parte alta de la aldea, por la ladera del cerro " Gromada ". Los labradores polacos que allí se hallaban, se pusieron de rodillas y besaron la mano y el uniforme del oficial que nos indicó la dirección hacia Lowitsch. Tomamos el c a dá ver del Dr. Staemmler marchamos hacia la ciudad conquistada por los alemanes, a través de patatales y restos, teniendo el cuidado de asegurarnos contra los peligros que nos amenazaron de los lados. La marcha hacia Lowitsch en la que tuvimos que vencer unos 240 km. incluyendo las desviaciones, sin fin. Los que participaron en l a ma rcha