Sociología rural y ecosociología
Ecosociología y alternativas a la crisis ecológica mundial
La Sociología rural y su aproximación a los problemas ambientales, desde la
perspectiva de la ecosociología no únicamente realiza una crítica a los efectos de
la modernidad en la naturaleza, también sugiere alternativas encaminadas hacia
la solución del desequilibrio ecológico y plantea la posibilidad de construir un
mundo mejor; una racionalidad productiva alterna vinculada a la dialéctica de
los procesos sociales y naturales, así como hacer posible la interdisciplinariedad
y encaminar hacia el desarrollo sustentable y, desde los pueblos originarios,
al ecodesarrollo.
La estrategia de política pública, sustentada en una economía verde,
demuestra que no se opone al crecimiento, es decir, evitar el crecimiento
encaminando hacia el crecimiento del riesgo y desarrollo de la incertidumbre.
Se trata de la estrategia de decrecimiento que supone la transformación de
los patrones de consumo de lo necesario contra lo superfluo. Ello implica la
realización de enormes cambios sociales, políticos y culturales (Latouche, 2012).
El reto actual, en las economías emergentes, como la mexicana, es redirigir
los estilos de vida acordes hacia “el buen vivir” o bien hacia “la gestión de la
felicidad” (Zorrinho, 2012). Un elemento digno a tomar en cuenta es la necesidad
de revalorar el trabajo, no hacia la mayor productividad, sino a empleos que
contribuyan a recuperar la calidad ambiental. Por ejemplo, la producción de
agricultura sustentable, orgánica, mercado de productos orgánicos, la producción
de energías alternativas, paneles solares, aerogeneradores, etcétera.14
En la búsqueda incesante de la maximización de las ganancias,
la globalización ha ocasionado crisis financiera; desequilibrio ecológico;
desigualdades sociales; aumento de la pobreza; pérdida de derechos ciudadanos;
y ha acrecentado sobrevivir en una sociedad en riesgo e incertidumbre. Frente
a tal desastre los nuevos sujetos sociales pequeños productores campesinos
e indígenas organizados reivindican la esperanza al luchar por la seguridad
alimentaria; la recuperación de la biodiversidad y los saberes ancestrales; un
estado pluriétnico; la oposición a los transgénicos; la defensa de la justicia y los
derechos de género; la defensa por los recursos naturales y la “Madre Tierra” al
sostener que ¡Un mundo verde es posible! Como parte de la reivindicación por
el “Buen Vivir”. Esta es incluso uno de los lemas del Movimiento Campesino
Transnacional de La Vía Campesina: “Los pequeños productores enfriamos
el planeta” (Sánchez, 2012):
Dichas alternativas no dejan de tener riesgos, sobre todo en situaciones de manejo por empresas privadas extranjeras sin escrúpulos fomentadas desde los gobiernos neoliberales.
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