¡Aquí no había hambre! Saberes y sinsabores de una comunidad cafeticultora
A manera de conclusión
La base de la economía de Puerta de Platanares es la agricultura, centrada
fundamentalmente en los cultivos de la piña y café, aunque actualmente la
piña predomina, sobre todo a partir de la caída de los precios del café. Ambos
cultivos requieren del clima y de la humedad que genera la vegetación, fauna
y escurrimientos de agua que tiene la comunidad. Podría decirse que es un
enorme vivero para estos cultivos, ya que gracias a los conocimientos que tienen los campesinos, han aprendido a regular la sombra propicia en diferentes
épocas del año.
La comunidad mantiene una relación fuerte con sus recursos naturales, que
le permiten garantizar su subsistencia, pues los miembros de la comunidad se
alimentan y hacen uso de ellos para mantener su economía, ya que los cultivos
predominantes de la zona (piña y café), requieren de las diversas especies de
vegetación y fauna, para que propicien el clima y el ambiente adecuado para
esta clase de cultivos. Además, según los lugareños, esta cantidad y variedad
de recursos naturales y clima los hace poseedores de buena salud, dando como
testigo de ello que en la comunidad existen personas de entre 95 a 99 años.
La comunidad de Puerta de Platanares, además de contar con una importante
diversidad de recursos naturales, tiene entre sus pobladores costumbres,
tradiciones, saberes e historia, que a través de los años se han conservado y
reproducido de generación en generación. Entre sus recursos culturales destaca
el conocimiento sobre el trabajo del campo en los cultivo de la piña y el café,
saberes que entre campesinos han conservado y transmitido de forma verbal
y práctica a los niños y jóvenes de la comunidad. Saberes (tanto del entorno
natural como de sus sistemas productivos), que los habilitan para desenvolverse
mejor bajo condiciones adversas, ecológicas o de mercado, y así garantizar su
reproducción (Neting,1993).
Según relatos de las personas mayores de Puerta de Platanares, este
conocimiento data al menos desde que sus abuelos eran jóvenes, de la época
en que se fundara la comunidad en 1890. A partir de esa fecha comenzaron a
adquirir conocimiento sobre cultivos como el maíz, plátano, aguacate, mango,
piña y café. Como establece Sinclair (1999), mediante el método de prueba y error
se denota una comprensión de lo local derivada de la experiencia y observación
de los agroecosistemas (Sinclair, 1999; citado en Dixon et al., 2001), método
bastante caro para la época, ya que perder la cosecha implicaba no comer.
Estos conocimientos no están escritos en ningún manual y, a decir de
Johnson (1992; citado en Mora, 2008), son acumulativos y dinámicos, basándose
en la experiencia de generaciones pasadas y adaptándose a los nuevos cambios
tecnológicos y socioeconómicos del presente.
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