Crisis Civilizatoria | Page 147

Disyuntivas tecnológicas: ¿maíz transgénico en Sinaloa? utilizando esta tecnología; 2) reducción en el uso de agroquímicos contra plagas y malezas; y 3) la inocuidad de los transgénicos, ya que los productores argumentan que los transgénicos no hacen daño porque en Estados Unidos llevan mucho tiempo cultivándolos y no ha habido efectos en la salud. La falta de información sobre las posibles consecuencias de los maíces transgénicos y la ausencia total de talleres de discusión de los resultados experimentales del maíz transgénico en Sinaloa enrarecen los aires de la transparencia de la biotecnología. Ni los funcionarios de la Secretaría de Agricultura del Estado de Sinaloa, ni los representantes de las asociaciones agrícolas, ni menos aún los agricultores conocen dichos resultados (Chauvet y Lazos, en prensa). Por otro lado, la preocupación de los productores no estriba en la introducción del maíz transgénico. Sus inquietudes no giran alrededor de la producción, ya que son altamente productivos. Recordemos que los rendimientos alcanzados estriban entre las 12 y las 15 toneladas por hectárea. Inclusive, los productores “estrella” han obtenido hasta 17 toneladas por hectárea en algunos puntos de sus parcelas. Así, claramente sus problemas no están fincados en la producción misma. Su problema reside en la falta de canales adecuados de comercialización y en la negociación de los precios de su producto. En este sentido, si ellos tuvieran mayor seguridad en la comercialización y en los precios pactados en el futuro, ganarían mucho más, tanto económicamente como social y políticamente que con la introducción del maíz transgénico. Los problemas más sentidos entre los agricultores se centran en la falta de una diversificación y la accesibilidad a mercados y en el establecimiento inequitativo de los precios por la Bolsa de Chicago. En este sentido, la introducción del maíz transgénico no viene a resolver ninguna problemática productiva ni para grandes ni medianos ni pequeños productores. Por el contrario, expone la vida de los agricultores de la “otra Sinaloa”, es decir, a las familias que cultivan hasta 11 razas de maíces nativos en pequeñas superficies –entre 5 y 20 hectáreas– y que se basan en ellos y en los cultivos asociados para su alimentación familiar (Chauvet y Lazos, en prensa). Además, el caso del maíz es particularmente importante para México por ser centro de origen y diversidad de este cultivo, con lo cual la introducción de un maíz transgénico afectaría la reproducción y el manejo libre de las semillas de maíces nativos en todo México, poniendo en riesgo a miles de familias que dependen de ellos para su sobrevivencia. Sin embargo, la importancia de la conservación de la biodiversidad de los maíces para México y la humanidad no es reflexionada ni discutida en foros agrícolas por la mayoría de los productores sinaloenses. 145