J. Luis Seefoó Luján
Hipotéticamente, el excesivo empleo de agroquímicos causará la irrupción de
nuevas plagas no controlables con los pesticidas convencionales, como ya ocurre
con la paratrioza en la papa, y esto trasladará la fresa a otras entidades. Aplicar
ahora más de cuarenta aspersiones por ciclo, introducir nuevos acaricidas en
períodos más cortos, enfrentar el trips como una plaga, son signos superficiales
de la alteración de la cadena trófica.
Sea por el clima, agua, suelo y/o la mano de obra, las nuevas plantaciones en
Tupátaro, cerca de Morelia, en Penjamillo (San José de Rábago y Hancihuacaro),
así como la gran extensión cercana a Santiago Tangamandapio, muestran
que las empresas promotoras de la plantación y compra permanentemente
buscan otros nichos agroecológicos donde sea redituable invertir su capital
con menores riesgos.
Otra condicionante es la expansión urbana que no tiene fronteras y
continuará sepultando los suelos con la consecuente presión sobre la renta
agrícola. La especulación urbana, el arribo de negociantes de bienes raíces y de
constructoras a la administración municipal, las altas tasas de interés y la baja
en la rentabilidad agrícola influyen para generar una sobreoferta de terrenos
urbanizables en detrimento de la agricultura.
La consolidación de los grandes centros comerciales y la formación de un
consumidor de frutas y hortalizas inocuas incentiva el uso del plástico, tanto en
la producción agrícola como en el embalaje, transporte y exhibición en anaquel.
Con ello, los costos por la inocuidad tienden a elevarse, afectando aún más
a los freseros medianos y pequeños, que gradualmente saldrán del mercado.
La dirigencia de la Unión Agrícola Regional de Productores de Fresa,
que también ocupa la administración de los consejos estatal y nacional, asume
el discurso de la inocuidad y cada vez se diferencia menos de las empresas
promotoras de la plasticultura y riego presurizado. Con ello se diluye la posición
campesina, que representó a la Unión en los años ochenta y que encabezó las
últimas movilizaciones freseras de inicios y mediados de los noventa.
En suma, en contra de este modelo agro exportador, la escasez de agua
será una limitante que se subsana hallando otros productores en espacios no
explotados. Otros retos son las potenciales alteraciones de la cadena trófica,
acompañada de mayores dosis y/o variedad de biocidas, así como las restricciones
a la exportación por detección de plaguicidas prohibidos.
A favor de la plasticultura juegan la creciente demanda de frutas y hortalizas
frescas y limpias, por consumidores cada vez más preocupados por una ingesta
más sana, la interiorización de la <> como una forma de vida,
que asegura la compra de aquello que brinde certidumbre (agua purificada,
fresas virginales), y la ubicación de las empresas promotoras en los eslabones
más dinámicos –y rentables– de la cadena.
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