Pastores trashumantes frente a la restructuración
Partimos de que en el marco expansivo del capital no se eliminan las
situaciones de marginación que acompaña a pequeños productores y trabajadores
rurales que en su historicidad construyen formas de persistencia como campesinos
y desarrollan prácticas alternas de resistencia diversas. Bajo ese escenario, esas
formas tradicionales persisten, resisten y se enfrentan a la presión de los mercados
de tierras, de productos, mercados laborales y de insumos, y a las tendencias
globales multiformes conjugadas en las especifidades locales.
En esta investigación analizamos un tipo de campesinos agroganaderos
que basan su subistencia en la práctica del sistema de ganadería extensiva
y trashumancia, referida esta última como el desplazamiento alternativo y
periódico de hatos de animales entre dos regiones opuestas medio-ambientales
con el fin de aprovechar la complementariedad vegetal a través del ciclo
estacional con los que se vinculan las economías, culturas y ciclos biológicos
de los territorios (Sánchez, 2007). Para el caso de estudio definimos el sistema
trashumante como:
Un desplazamiento pendular y temporal entre dos puntos con complementariedad
ecológica: el “rancho” de origen y la “majada”. La diferencia entre ambos puntos
está dada por la combinación cíclica específica de cada lugar que involucra: clima,
estación, tipo de vegetación, topografía (altitud, pendiente), lluvias y secas. En
articulación con este contexto ecológico diferenciado, los cabreros realizan una
planeación de prácticas de la actividad ganadera, incluyendo los ciclos reproductivos
de los animales. Este sistema trashumante posibilita la supervivencia, persistencia
y resistencia de las familias ganaderas de la región (Mora, 2013).
Estos productores persisten con rasgos predominantemente campesinos
y asumen características épicas de resistencia, construyen territorialidades,
desarrollan estrategias familiares de reproducción y reorganizan la unidad
doméstica de producción.
El campesino agroganadero
El análisis se centra en los grupos pastoriles del desierto4 de San Luis Potosí.
Su sistema productivo se basa en la cría de caprinos, actividad que combinan
con una serie de actividades tradicionales de carácter temporal (agricultura
de autoconsumo, “talla de lechuguilla”5, recolección de plantas comestibles y
El norte de San Luis Potosí es considerado desierto por las condiciones siguientes: Precipitación al año menor a 350 mm.; cubierta vegetal menor del 70%; siete meses del año seco y
flora de especies xerófitas (Villegas, Bolaños y Olguín, 2001: 45-47).
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La lechuguilla es un agave de donde se saca la fibra para la elaboración de lazos y costales.
A esta actividad se le conoce como “tallar”.
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