PSICOLOGÍA
El sufrimiento no otorga
derechos especiales
Ante un genuino dolor, o ante la presencia de personas que
atraviesan verdaderos duelos, generalmente se abre en los
demás, una espontánea compasión, humanidad y solidaridad.
Es algo biológico y hay un impulso natural de acompañar. Sin
embargo el sufrimiento es otra cuestión y a menudo, suele
despertar en los demás el deseo de alejamiento.
J. Garriga, sostiene que hay un sufrimiento inevitable que
es aquel que ocurre cuando nos visita el dolor de los hechos
de la vida y hay otro sufrimiento evitable que es aquel que
experimentamos como resultado de todos nuestros esfuer-
zos para evitar el dolor y nuestra incapacidad para aceptarlo.
Lo inevitable es el impacto y el dolor ante los sucesos acae-
cidos ya que, podemos hacer algo con lo ya ocurrido? Sartre
sostiene, ”lo importante no es que han hecho conmigo, sino
lo que he hecho con lo han hecho conmigo”. Podemos elegir
la manera de vivir las experiencias. Ante la gravedad de al-
gunos acontecimientos de la vida, hay personas que ingresan
al camino del sufrimiento inútil: quejas, victimas, resentidos,
justicieros, etc. Ellas son solo posturas o corazas para evitar la
embestida hiriente que sufrió el corazón y nos alejan de nues-
tro ser, generando además, molestia, evitación y sufrimiento
en los demás.
Podríamos distinguir asi, el dolor es la emoción que se acti-
va y que nuestra biología pone a nuestra disposición cuando
las experiencias nos duelen, cuando contactamos con viven-
cias de pérdida, cuando debemos soltar aquello que tanto
queremos o cuando queremos alcanzar algo y no llega y el
sufrimiento es una lucha contra los hechos.
Ninguna emoción es peligrosa en sí mismo, lo que puede
ser disfuncional es la permanecia anclada a alguna de ellas
ya que las emociones se caracterizan por moverse, ir, venir,
irrumpir y desvanecerse.
Quien atraviesa el camino del dolor, logra integrar lo difícil,
avanzar en los duelos y enriquecer la vida, quien queda an-
clado al sufrimiento, preso de sus gemidos, congela su mirada
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en su propio ser y no puede contemplar a los demás ni a la
realidad circundante.
Ante un dolor muy fuerte que nos golpea la vida, la pregunta
sería que actitud vamos a tomar?, que destino le vamos a dar
a esa emoción que hoy nos trae desconsuelo.
Permanecer en el estado de sufrimiento vivido no otorga
derechos especiales, solamente nos congela en un rol de víc-
tima, genera más dolor en el otro y habilita al niño interior
tirano y dolorido a que gobierne nuestros días.
Abracemos con valentía y coraje las experiencias que nos
van surgiendo. Solo así podremos mirar y calmar al niño in-
terior herido desde una nueva perspectiva más adulta para
entender, aprender, avanzar y alcanzar el bienestar personal.
MARIA EUGENIA CINTOLO
Licenciada en Psicología
eugeniacintolo@hotmail.com
Consultorio: Edificio Sky Glass II Del Viso.