Consecuencias de la caía del precio del petróleo | Page 18

ARABIA SAUDÍ Casi con toda seguridad Arabia Saudí es el país más estable por lo que a la producción de petróleo se refiere. Aún y teniendo una economía muy dependiente del petróleo, sus grandes reservas, tanto de crudo como monetarias, así como la flexibilidad de la producción le permiten gestionar la crisis actual de los precios mejor que cualquier otro país analizado. No obstante, lo que a nivel interno es una gran ventaja, a nivel externo podría ser causa de conflicto. La decisión de la OPEP a mediados de noviembre de no bajar los niveles de producción, con el consecuente sobre-stock de producto y propiciando un mayor descenso de los precios, ha generado una división de opiniones en el sí de la organización entre los países que más les está afectado los actuales precios y aquellos que los pueden soportar mejor, dicho de otra forma, entre los países de la Península Arábiga y el resto de países africanos, sur americanos y del Oriente Medio. Especial interés tendrán las próximas decisiones que salgan de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, donde si hasta ahora Arabia Saudí tenía un poder de decisión claro sobre el resto, ahora es posible que salgan nuevas voces, conflictos, COLOMBIA Durante la última década Colombia se ha ido estabilizando principalmente gracias a las políticas económicas llevadas a cabo y a la gestión del conflicto con las FARC, que a finales de 2012 anunciaron un alto al fuego unilateral. Cabe esperar que en el futuro el gobierno colombiano haga ciertas concesiones a fin de pacificar el país como por ejemplo amnistías a guerrilleros, asumiendo también el coste político que esto puede suponer. A nivel económico no se esperan demasiados cambios, pues no parece apropiado cambiar las políticas que han IRAQ, LIBIA Y VENEZUELA Estos tres países se analizan en conjunto pues son los que menos oportunidades presentan y a la vez también son los más próximos a un estado fallido. Las tensiones diplomáticas de Venezuela con EEUU y recientemente con España no han hecho más que empeorar la imagen del país, también son destacables sus graves problemas económicos y políticos internos que paulatinamente van medrando el atractivo del país. Los problemas de seguridad y estabilidad en Irak y Libia deberán observarse y tratarse con mucha cautela tanto en el presente como en el futuro, sobre todo por la capacidad desestabilizadora de los actos violentos que se están llevando a cabo en la zona y que pueden extenderse aún más al otro lado del mediterráneo. La lucha contra el Estado Islámico y sus otros grupos afiliados, pulir las diferencias políticas y promover una activación económica son las claves para asegurar tranquilidad en esta zona.