Christopher Heaney
ning and dancing with a mask of facial bones, a huayo, reanimated the dead and honored ancestral victories. Following the description of these masks in the Huarochirí Quechua manuscript of around 1608, scholars assume that most were destroyed by Spanish priests to « extirpate » the « idolatry » of ancestor worship. However, a collaboration of U. S. and Peruvian anthropologists( The Huayo Project) has identified a huayo in the Smithsonian ' s National Museum of Natural History in the United States that was taken from the village of San Mateo de Huánchor in 1888. This preliminary note explains our approach to the investigation of the mask through 2024, from its revelation, to consultation with San Mateo on avenues of study: it ' s bioanthropological investigation; the identification of potential sites from which it was extracted; and, most importantly, the ethnohistorical contextualization of the huayo, which we hope will lead community leaders to the Smithsonian. The conclusion motivates the possibility of repatriation, in light of Peruvian law and U. S. ethics regarding indigenous human remains in museums.
Key words: huayo, San Mateo de Huánchor, Anthropological history, Smithsonian, Huarochirí Quechua manuscript, Museum ethics and repatriation.
1. Introducción
En los Andes, en la actual provincia peruana de Huarochirí, las comunidades andinas anteriores a 1608 fabricaban a veces máscaras con el hueso facial de un antepasado fundador o de un enemigo valeroso. Se ponían estas máscaras – llamadas huayos, en el caso de los enemigos – para bailar y reanimar a los muertos, celebrando las hazañas de sus antepasados. Los investigadores saben de su existencia porque, hacia 1608, un converso o grupo de conversos andinos al cristianismo escribió en quechua sobre su ciclo ritual( Avila, 1966; Salomon y Urioste, 1991; Barraza, 2009; Salomon, 2015) 2. El Manuscrito quechua de Huarochirí es un texto significativo, en parte porque el curato y extirpador católico Francisco de Ávila parece haber utilizado sus detalles para identificar y destruir la mayor cantidad posible de ancestros sagrados, « ídolos », huacas y atuendos mortuorios. Por esa razón, ningún huayo ha sido encontrado y estudiado con seguridad en un contexto arqueológico o reconectado a una comunidad moderna.
2 Durston( 2007, 2014) y Puente Luna( 2015) sostienen que el Manuscrito fue escrito por el aliado de Francisco de Ávila, don Cristóbal Choquecasa. Para el argumento contundente en contra de la autoría única del Manuscrito por parte de Choquecasa, y a favor de que sea en cambio el producto de un colectivo simultáneamente cristiano y andino, véase León Llerena( 2023).
324