Congreso Yauyos (Final) | Seite 316

Jhonatan Salazar
cinta de color blanco encarnada; asimismo, los integrantes de las partidas quedarían exentas del servicio veterano.
Con estos logros iniciales, en algunos pueblos de Yauyos, posterior a la celebración de las misas acostumbradas, se jura la independencia después de dar lectura al oficio enviado a diversas localidades libres por José de San Martín, la misma que estaba acompañada de una copia del Dr. Francisco Xavier de Echague como arzobispo del virreinato peruano, con el mensaje claro de sostener la patria y defender por medio de la opinión, persona y propiedad la independencia del Perú del gobierno español, y de cualquier otra dominación extranjera, procediendo a ser firmado por el representante parroquial, las autoridades y los notables de la localidad: el 18 de noviembre de 1821 se realiza la jura de independencia en el distrito de San Gerónimo de Omas, el 20 de noviembre en la misma provincia de Yauyos, y el 26 de febrero de 1822 en el distrito de Laraos( Suyo, 2019, pp. 73-74).
El 24 de noviembre de 1821, José de San Martín dicta un nuevo decreto, disponiendo que los peruanos de la provincia de Yauyos, al igual que de Cangallo, Huarochirí, Canta, Yauli y Tarma, de la edad entre 15 a 50 años, llevarán en el brazo izquierdo un escudo elíptico de paño encarnado, bordado con hilos de plata, con la siguiente inscripción: « a los constantes patriotas de Yauyos », variándose el nombre de la provincia en los términos antes indicados, estableciéndose que cada gobernador provincial deberá enviar la lista de los participantes que han defendido la causa libertaria, encargando al comisario del ejército para su construcción( confección) a costa de los fondos públicos y remitirlos a las provincias( Dumbar Temple, 2018, tomo 2, pp. 156).
El general Álvarez de Arenales, en satisfacción de ver consolidado el desprendimiento de las partidas de guerrillas de los pueblos de Yauyos, hostigando y atacando constantemente a las milicias realistas, indicó: « Los Yauyos, tan atrevidos y valientes [...] permanecían en estado de independencia, desde que se sublevaron, bajo la protección de la división libertadora [...] Desde entonces, sostuvieron su posición con tal ardor y coraje, que anularon las repetidas tentativas de los españoles para subyugarlos de nuevo »( Beltrán, 1977, p. 4).
Por su parte, el poder influyente que ostenta la iglesia como una poderosa institución corporativa a través de sus párrocos sobre las per-
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