Rainer Hostnig
alas desplegadas. Mucho más marcada, sin embargo, resulta la diferencia con las pinturas rupestres de la fase 2, tanto en el estilo como en la temática, como veremos en el siguiente capítulo.
Los motivos más resaltantes de la subfase B y que dominan sobre las demás pinturas del abrigo por su elevada posición y grandes dimensiones, son un camélido y un ave estilizada, ubicados ambos en la parte alta de la sección C( figuras 8 y 9a, 9b, 9d). El camélido, de estilo seminaturalista, es de un color rojo más oscuro que el ave en la parte superior. Mide 85 centímetros de largo, desde el hocico hasta la cola. Su cuerpo está contorneado mediante una línea gruesa y rellenado con líneas paralelas verticales, simulando el vellón. La cabeza es prominente y de tinta plana, el cuello desproporcionadamente delgado. El ave tiene las alas desplegadas y termina en lo que parece ser un cuerpo antropomorfo; tiene la apariencia de un cóndor humanizado. A su lado se detectaron las siluetas de figuras humanas grandes, ahora apenas reconocibles. La más grande, en el lado izquierdo del ave, mide 32 cm de largo.
Otra ave, también de alas desplegadas, pero sin el cuerpo inferior visible, fue pintada directamente debajo del camélido grande( figura 9e). De otro camélido que considero pertenece al repertorio de motivos de la subfase B, solo se ha conservado la parte delantera( cabeza cuello, pecho y patas delanteras). Se encuentra en la misma sección C, pero algo más abajo y hacia la izquierda de las figuras grandes descritas en el párrafo anterior. También fue siluetado con una línea de contorno de color rojo y el interior del cuerpo rellenado con rayas oblicuas paralelas( figura 9c).
Un tercer motivo que destaca por su singularidad en el abrigo de Qilqasqa, es una figura humana grande de color rojo, representada en posición frontal. Mide 40 cm de alto y es la representación humana de mayor tamaño en el sitio. Tiene los brazos extendidos, ligeramente flexionados hacia arriba, manos tridígitos y la cabeza adornada con un tocado formado por dos apéndices curvos que se asemejan a antenas. Está vestida con un atuendo que se ciñe al cuerpo y termina entre las piernas en una falda con flecos( descrita en la ficha de Mincetur sobre las pinturas rupestres de Qilqasqa curiosamente como « una figura humana que parece tener un paracaídas »). De las extremidades inferiores
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