Rainer Hostnig
Llama la atención la concentración de las pinturas tempranas en un determinado sector y en la parte elevada del abrigo, existiendo múltiples caras en otros sectores que habrían servido para la ejecución de las obras pictóricas. Las nueve figuras de camélidos grandes que se han conservado de manera completa ocupan cuatro caras de tres fragmentos rocosos sobresalientes contiguos, ubicados a una altura de 3.5 m desde el piso del abrigo. En una de las dos caras de uno de los fragmentos rocosos, una gran mancha roja que forma la base de pinturas tardías, resulta ser la silueta del más grande de los camélidos representados. Solo son reconocibles el cuello, las patas delanteras y traseras y parte del vientre. Mide 1.4 metros de largo desde la cola hasta donde se presume debe haber existido la cabeza del animal( figuras 7i y 18c). Son muy pocos los camélidos naturalistas pintados en la parte inferior de la pared del abrigo. Cerca de la base del abrigo registré la silueta de un camélido de mediano tamaño, representado en posición vertical en la curvatura de una roca saliente. Por su mal estado de conservación no es viable su reproducción.
Un criterio de elección de las superficies rocosas para la ejecución de las pinturas debe haber sido el tamaño de las diaclasas, debido a que las grandes figuras de estilo naturalista requerían un espacio considerable. Otro criterio representa posiblemente la ubicación en el soporte, puesto que las pinturas fueron hechas al parecer para poder ser contempladas desde varios metros de distancia por un grupo numeroso de espectadores.
En la figura 7g vemos un camélido de grandes dimensiones, que yace abatido, con las patas hacia arriba. Aunque no es visible el cuello y la cabeza del animal, es una pintura muy expresiva. Sobre este camélido fue pintado posteriormente otro camélido naturalista en otra tonalidad de rojo. El camélido caído sugiere al observador ser el resultado de una actividad cinegética con cazadores invisibilizados. Es una característica que Qilqasqa comparte con varios otros sitios rupestres precerámicos de la sierra central. La única escena de caza inconfundible, registrada en Qilqasqa, se encuentra a pocos metros de distancia de la figura del animal caído. Está conformada por dos camélidos grandes pintados uno encima del otro, ambos orientados hacia la izquierda. Asumo que el cuello desproporcionadamente corto del camélido superior, que se
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