Comunion Revista Comunion nº 02 - 2013 | Seite 11

El domingo 13 de enero, día en que se celebraba el Bautismo del Señor y la fiesta de la Beata Francisca de la Encarnación, la Comunidad de Monjas Trinitarias de Martos (Jaén), celebró también la Profesión Solemne de Sor Ana María Harivelo. La Hermana Ana María había escogido ella misma este día, 76 aniversario del martirio de la Beata Francisca, para hacer su entrega solemne y definitiva al Señor y a su Comunidad.

Los días previos al acontecimiento ella había hecho su preparación inmediata con unos días de ejercicios espirituales bajo la dirección del P. Antonio Sáez de Albéniz, osst., llegado desde Roma con este objetivo. Fue él quien presidió después la Eucaristía y el rito de la Profesión de Sor Ana María.

La celebración tuvo lugar a las cinco de la tarde. La comunidad entró en procesión a la iglesia acompañando a la candidata, detrás iban dos novicios trinitarios que vinieron desde Antequera con su maestro, y todos los sacerdotes concelebrantes. Eran cinco trinitarios, entre ellos el P. Antonio, presidente de la celebración, cuatro franciscanos y dos diocesanos, el antiguo Visitador de Religiosas de la Diócesis de Jaén, y el que lo es en actualidad.

Comenzó la celebración con la aspersión del agua bendita en lugar del acto penitencial. Durante la misa, la parte musical la ejecutó la Coral Santa Marta. Después del Evangelio, el sacerdote, como es la norma, preguntó a Ana Maria: ¿Qué pides a la Orden y a la Iglesia? Oída su respuesta, el presidente

pronunció su homilía. En ella hizo hincapié, primero en el significado y efectos de bautismo, y pasó después a hablar directamente a la que iba a hacer su Profesión Solemne. Le recordó que significa un voto solemne, hecho ante el altar, su Comunidad y ante la Iglesia representada por los numerosísimos fieles presentes. Le dijo también que en la vida comunitaria se necesita mucha paciencia, mucha renuncia, y sobre todo mucha caridad, y para obtener todo eso es indispensable tener una intensa vida de oración, porque es en la oración donde se obtiene la gracia del Señor para vivir ese amor mutuo, la humildad para pedir perdón, y la valentía de perdonar. La animó a seguir con perseverancia las inspiraciones del Espíritu Santo y los ejemplos de sus Hermanas.

En manos de la Madre Priora Sor Encarnación, hizo su Profesión un tanto emocionada pero con mucha entereza. Recibió después el anillo y la madre priora declaró ante ella y ante todos los presentes que Sor Ana Maria desde ese momento formaba parte integrante de la Comunidad de Monjas Trinitarias de Martos. Al concluir la misa la neoprofesa quiso decir unas palabras de agradecimiento a cuantos la habían ayudado hasta llegar a su profesión solemne, y a todos los presentes desde su comunidad a los fieles, pasando por los sacerdotes concelebrantes, su familia, y sus padrinos.

Luego el P. Antonio le ofreció la Bendición Papal que había traído desde Roma. Finalmente se ofreció a los presentes un pequeño refresco.

Sor Jessy, O.SS.T