formas de ser y pensar la vida, conocer a través de las vivencias propias de las niñas que hay diferentes estilos de crianza, diferentes estilos de familias. Cuando las personas se conocen, se llega a la comprensión y tolerancia frente al respeto por las diferencias, frente a la aceptación de sí mismas y de su entorno.
Las niñas esperan con anhelo y alegría el día de su convivencia, es uno de los momentos de la vida escolar en la institución que más recuerdan y que guardan con cariño y gratitud. Se escucha comentarios de exalumnas evocando esos gratos recuerdos; se escucha a las niñas de once decir con algo de nostalgia “es nuestra última convivencia”; las niñas de Jardín y Transición llegaron en la tarde con una sonrisa, reflejo de lo bien que lo pasaron; y así, sucesivamente experiencias maravillosas en cada uno de los grados.
La institución educativa seguirá propiciando estas convivencias porque está convencida que es una de las mejores maneras de formar “buenas cristianas y honestas ciudadanas”.