CNTME_Dummy_1 Sept 9 2013 | Page 135

meses en limpiar de cenizas el templo de Borobudur. Recientemente se han confeccionado fundas para las estupas, con tejido de paracaídas, para protegerlas en caso de futuras erupciones volcánicas. OTRO 'LUGAR DE PODER' en Java es el complejo religioso de Prambanan, víctima también de una catástrofe años atrás, pero en este caso no fue un volcán sino un terremoto (incluso ahora, para visitar el templo de Shiva Loro-Jonggrang el uso de casco es obligatorio). “Ahora quiero ir a Camboya”, dice María después de descubrir los templos de Java. Hace un par de años, en Tailandia, participó en una ceremonia de ofrenda de comida a los monjes. “Les dábamos arroz, bebida y algunas semillas”. La prensa, ávida de exclusivas, dijo que la tenista se había convertido al budismo. “No, nada de eso. Solo participé en una ceremonia. Dicen que trae buena suerte”. En la entrada de Borobudur se venden recuerdos de la zona, principalmente batik: manteles, servilletas y camisas estampadas. En Yogyakarta hay talleres abiertos al público. En locales apenas iluminados, y con los ventiladores a toda marcha, javanesas ataviadas con su hijab de batik estampan motivos en el tejido: con la ayuda de una prensa especial aplican bordes de cera, tiñen los elementos restantes, lo enjuagan en grandes tinas medio oxidadas y cuelgan las preciosas telas coloreadas en cañas para que se sequen. A su alrededor, japoneses por doquier disparando cámaras que cuestan más dinero que todo el taller. De la sencilla industria local hay que destacar también las marionetas planas hechas con cuero grueso de bovino. La representación con estas marionetas de escenas del Mahabharata y del Ramayana –textos épicos hindúes del s. III a.C– es una tradición secular. Aparecen pocos personajes y el artesano lleva tantos años recortando las mismas figuras que casi podría hacer este minucioso trabajo con los ojos cerrados. PARECERÍA QUE MARÍA SHARÁPOV ha viaA jado por todo el mundo. ¿O le quedan todavía rincones por descubrir? Nos dice que incluso aquellas ciudades que pisa habitualmente querría visitarlas como una turista corriente. “Cuando viajo por tenis no tengo tiempo para el turismo. Roma, París... Llego, entreno, juego y me voy. No puedo quedarme ni un par de días para ver cosas. Me gustaría ir a Roma sin tener que entrenar. Me prepararía mis visitas culturales, degus- HECHO A MANO Arriba, en la coqueta fuente que hay en la entrada del hotel Amanjiwo, crece la flor de loto, símbolo de multitud de civilizaciones. A la izquierda, las marionetas tradicionales que están elaboradas y cortadas en cuero de origen bovino. Las marionetas planas hechas con cuero grueso de bovino representan escenas del Mahabharata y del Ramayana. El artesano las tiene tan asimiladas que puede crearlas hasta con los ojos cerrados taría la buena cocina y descansaría. París también está entre mis favoritas. Aunque no tenga tiempo de visitar la ciudad, el simple hecho de estar allí ya me hace sentir bien: su atmósfera, su arquitectura… Cuando voy a un torne o siempre intento visitar algo nuevo, descubrir algún barrio o algún museo. Me encanta ir al Palais Royal y sentarme en un café al lado de la fuente, especialmente en verano". "También me gusta Estambul, pero siempre he ido a jugar, así que todavía no he podido explorar mucho, ya que nos alojamos en un hotel cercano al estadio y al aeropuerto. No he hecho más que una visita relámpago al Gran Bazar. Tengo muchas ganas de perderme paseando y conocer, descubrir, sentir… Por eso me encanta ir a sitios nuevos. Igual que con el cine (no me gusta ver una película que ya he visto), con los viajes pienso lo mismo: si ya he estado en algún lugar, prefiero no repetir. Quiero ver cuanto más, mejor".