Clase Empresarial.MX Septiembre 2019 | Seite 31

divisas) es fundamental, para poner de relieve la responsabilidad compartida de las diversas económicas a nivel mundial y abordar los desequilibrios externos, antes de que se vuelvan dañinos para las naciones. El riesgo de los desequilibrios externos Los riesgos de estas oscilaciones están esperados, en gran medida, a corto plazo, dado que los déficits en cuenta corriente y las posiciones deudoras se concentran en su mayor parte en economías avanzadas que emiten monedas de reserva. Y, por otra parte, de no mediar políticas correctivas para reducir los desequilibrios, a mediano plazo, las tensiones comerciales podrían consolidarse. Más aún, si la deuda externa de ciertos países sigue aumentando, incluso podrían producirse ajustes costosos y problemáticos, con posibles efectos derrame al resto del mundo. Los desequilibrios externos no son necesariamente motivo de preocupación, ya que los países pueden tener buenas razones para mantener déficits y superávits en momentos determinados. En algunos casos, es natural que las economías jóvenes y en rápido crecimiento mantengan déficits y tomen créditos de economías avanzadas con menos potencial para crecer. Sin embargo; si estos créditos son excesivos, y no se llegan a saldar las deudas, esto sí representaría un problema para las naciones involucradas. deberían jugar un papel relevante para abordar los desequilibrios externos y, al mismo tiempo, estimular el crecimiento potencial interno. Incluso, las economías con posiciones externas que están de acuerdo con sus fundamentos económicos, como China y Japón, deben adoptar políticas que atiendan los desequilibrios internos y prevengan el resurgimiento de los desequilibrios externos; para eso se necesitan reformas estructurales que faciliten la competencia en diversos sectores. La flexibilidad cambiaria sigue siendo clave para facilitar el ajuste externo. Las características cambiantes del comercio internacional, entre ellas el grado de integración en las cadenas de valor mundiales y la facturación comercial en una moneda dominante como el dólar de EE.UU., pueden debilitar algunos mecanismos de ajuste externo y limitar los beneficios de la flexibilidad cambiaria a corto plazo. Por lo tanto, esta última puede requerir el apoyo de otras políticas que refuercen la respuesta de las exportaciones. En conclusión, se puede apuntar a que todos los países deberían evitar las políticas que distorsionan el comercio, que suelen dar frutos a costa de este, la inversión y el crecimiento mundial. Por el contrario, los países superavitarios y deficitarios deben trabajar para revitalizar el comercio internacional y fortalecer las normas del sistema comercial multilateral que tan bien han servido a la economía mundial en los últimos 75 años. El reto ante los desequilibrios Muchos países se encuentran cerca del pleno empleo y tienen poco margen de maniobra en su presupuesto público. Ante esto, los gobiernos deben calibrar cuidadosamente sus políticas para alcanzar sus objetivos internos y externos. Los países que tienen déficits excesivos en su cuenta corriente, como el Reino Unido y Estados Unidos, deberían adoptar o mantener una consolidación fiscal que no perjudique el crecimiento, mientras que los que sufren superávits excesivos, como Alemania y Corea, podrían utilizar el espacio fiscal para estimular la inversión en infraestructura pública y el crecimiento potencial. Las políticas estructurales bien adaptadas @revistaclaseempresarial • 30