Clase Empresarial Octubre 2026 | Page 19

Los rendimientos siguen siendo relevantes
Hablar de menores tasas no significa hablar todavía de dinero barato.
En la subasta del 14 de septiembre, los Cetes a 28 días registraron una tasa de 6.25 %; los de 91 días, 6.66 %; los de 182 días, 6.90 %; y los de 363 días, 7.24 %.
Para una tesorería corporativa, esas referencias importan. Antes de comprometer recursos en un proyecto, la empresa puede comparar su rendimiento esperado con alternativas financieras de menor riesgo.
Ese cálculo introduce disciplina: no toda expansión genera valor simplemente porque aumente las ventas. Un proyecto necesita compensar el costo del capital, su riesgo y el rendimiento que la compañía sacrifica al retirar recursos de otras alternativas.
Inflación: la otra mitad de la ecuación
La tasa nominal tampoco cuenta toda la historia.
Los datos disponibles de Banco de México muestran una inflación anual general de 3.26 %, mientras que la inflación subyacente se sitúa en 3.88 %.
Para las empresas, la inflación subyacente resulta especialmente relevante porque refleja tendencias de precios menos expuestas a movimientos extraordinarios. Una compañía puede observar una inflación general moderada mientras continúa enfrentando aumentos en servicios, salarios, rentas, seguros o determinados insumos.
Por eso, la decisión financiera no debería reducirse a comparar una tasa contra otra. También necesita considerar qué capacidad de compra conservará el dinero y cómo evolucionarán los costos del negocio.
La inversión todavía espera
La reducción de tasas podría favorecer gradualmente la inversión privada, pero existen otros factores que pesan sobre las decisiones corporativas.
La OCDE estima que la economía mexicana crecerá 0.8 % en 2026 y 1.8 % en 2027, de acuerdo con su actualización de junio. También señala que las tasas más bajas deberían apoyar paulatinamente la inversión privada, aunque su recuperación podría ser gradual debido a la persistencia de incertidumbre nacional e internacional.
Esto explica parte del dilema empresarial. El financiamiento empieza a ser menos restrictivo, pero el entorno todavía invita a conservar capacidad de reacción.
Una tesorería demasiado pequeña puede obligar a recurrir a crédito cuando aparecen dificultades. Una excesivamente grande puede mantener capital inmovilizado que podría utilizarse para modernizar maquinaria, reducir deuda, adquirir tecnología, ampliar operaciones o capturar oportunidades.
No todas las empresas necesitan la misma caja
La respuesta tampoco puede ser universal.
Una compañía con ingresos previsibles, poca deuda y clientes diversificados puede asumir una estrategia diferente a otra cuyos flujos dependen de pocos compradores o presentan alta estacionalidad.
La planeación financiera moderna necesita distinguir entre liquidez operativa, reservas para contingencias y capital disponible para inversión. Mezclar las tres categorías puede provocar que una empresa crea tener recursos excedentes cuando en realidad está utilizando el colchón necesario para sostener su operación.
También importa el horizonte. Recursos destinados al pago de nómina, impuestos o proveedores durante los próximos meses no deberían evaluarse con los mismos criterios que capital que puede permanecer invertido durante varios años.
CLASEEMPRESARIAL · Octubre 2026 19