En marco del Día Mundial del Emprendimiento, la discusión sobre abrir un negocio propio toma un nuevo matiz en México. Más allá de iniciar, el reto principal es sostenerlo durante un tiempo prolongado.
Durante los primeros años de operación se concentra la mayor tasa de cierre, lo que ha comenzado a mover el interés hacia modelos que reducen el riesgo desde el arranque.
Esta fragilidad se refleja en la supervivencia de las mipymes, ya que la mitad no supera los dos años y solo una minoría logra consolidarse en el largo plazo. A esto se suman barreras persistentes como el acceso limitado a financiamiento, la falta de experiencia empresarial y condiciones económicas que dificultan la estabilidad.
Entre mayo de 2019 y mayo de 2023 se crearon 1.7 millones de establecimientos de mipymes en el país; sin embargo, cerca del 50 % cerró antes de cumplir dos años y menos del 10 % alcanzó una década de operación, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía( INEGI).
La tendencia se repite al observar el comportamiento general del sector, pues, aunque las pymes representan el 99 % de las empresas y generan más de la mitad del empleo, una tercera parte fracasa en su primer año y solo el 35 % continúa después de cinco años, según BBVA Research. Frente a estos niveles de mortalidad, algunos modelos han comenzado a ganar espacio al ofrecer mayor previsibilidad desde el arranque.
Las franquicias, en particular dentro del sector inmobiliario, operan con esquemas ya probados, procesos definidos y acompañamiento operativo, lo que permite reducir errores frecuentes en etapas iniciales.
Dichos modelos no parten de cero; se apoyan en marcas posicionadas, acceso a mercado y estructuras que acortan la curva de aprendizaje. Esto se refleja en su permanencia, ya que más del 65 % logra mantenerse después de cinco años, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Franquicias, una proporción superior a la de los negocios independientes.
En el sector inmobiliario, además, el atractivo está vinculado a la naturaleza del mercado. La demanda relacionada con vivienda y generación de ingresos a partir de activos se mantiene eficaz incluso en periodos de desaceleración, lo que le da mayor margen de resistencia frente a cambios económicos.
Al mismo tiempo, empieza a cambiar la forma en que se entiende el emprendimiento. Para una parte creciente de los mexicanos, esto no solo se limita a crear una empresa, sino a generar ingresos a partir de inversiones.
Desde la experiencia de la firma, el perfil del inversionista ha evolucionado hacia una visión más estructurada del ingreso.
CLASEEMPRESARIAL · Mayo 2026 47