que me dijeron “che lo que hacés está bueno, y lo que hacés es poesía
y lo que hacés es música y lo que hacés... andá y hacelo”. Viene Fer
Bogado y te dice que lo que hacés es poesía, y ¡Ya está! Porque lo escu-
chaste decir lo que dice.
Yo tengo “Jazmin paraguayo” y lo releo una vez por mes para recordar
que ese pibe es amigo mío, me conoce, sabe mi nombre y dice que lo
que hago está bien, cuando tengo mis momentos de angustia.
Sí, claro que hay algo de lo anecdótico, no tengo la capacidad de in-
ventar cosas buenas, no sé si la necesito. Tengo una tía que la salvó Eva
Perón, ¿qué hago? ¿querés que te lo invente? Si lo hubiese inventado
me sentiría más creativa, pero no soy una mina muy creativa, no puedo
ser algo que no soy.
Hay gente que puede hacer cosas de la nada misma, y hay gente que
puede hacer cosas de la nada misma y lamentablemente falla en rel-
acionarla con su propia experiencia de vida, que ¿en realidad quien
escribe de otra cosa que no sea de si misme? Por más que estés in-
ventado una historia que ocurre en una nave. Yo soy más obvia, nada
más, solo hablo de cosas que me ocurrieron y procuré que mi vida sea
un toque interesante durante un tiempo para cubrirme de anécdotas,
tomar unas drogas que me dejaran anécdotas divertidas y después hac-
er cosas con ellas, qué se yo.
Si, hay una parte de lo anecdótico, como la palabra "síntesis", también
lo anecdótico parece menor pero a mi me parece como... no sé, ¿se
sentaron a escuchar a una tía hablando de algo? Y vos decís "queeee" y
después de que te lo dijo, el titular que se te ocurrió a vos es mejor que
el que te dijo ella. Y por ahí no le hace justicia a lo que te contó pero
bueno...
Y también hay que tener mucho cuidado, esa es otra cosa... hay un solo
momento en donde yo nombro por nombre a un ex novio mío, solo
porque el chiste me parecía tan bueno y yo sabía que a él no le iba a
molestar, pero lo pensé durante mucho tiempo, ¿che vale la pena expo-
ner a alguien y poner un nombre? Como lo dejo bien parado... lo dejé.
En general trato que sea anecdótico pero que tampoco exponga nada,
esa es la tensión finísima que quizás que alguien que inventa algo de la
nada no tiene que trabajar. ♦
“me fascina
la capacidad
que tenemos
de priorizar
raro”