Chubasco en Primavera N° 09 | Page 54

experiencia de vida. Eso, múltiples capas de sentido. J: Pero en ese mismo sentido, digamos, vos lees poesía... M: Si, leo poesía pero yo no había hecho un análisis sobre por qué... hago mucho más análisis ahora que en ese momento. Me gustó siem- pre más la narrativa, por lo menos desde pendeja me enganché mucho más con eso. El género novela me parecía fantástico, soy muy fanática de la ciencia ficción y es así como yo entré a la literatura. Y siempre fuí muy nerda y fanática de "El señor de los anillos". Y me leí todos los libros de Vonnegut y después descubrí a Puig y dije: "¡Ah! esto es, tipo, hermoso!" Y después descubrí a esos putos hermosos que me en- señaron todo lo que sé, pero podía distinguir como quién ve un cuadro sin saber nada de arte plástico, que decis "wow, esto me conmueve" y no sé cuál es la pincelada que me conmovió. Después sí, cuando me empecé a meter, empecé a desarrollar un criterio propio de por qué eso me conmovía y por qué no y creo que es un criterio que puedo compartir con el público y que puedo compartir con gente charlando también. Porque me parece que puede haber puntos de contacto. Pero la poesía para mi siempre fue la capacidad de conmover desde un arte que no era performático. Yo vengo de una familia que era de actores, entonces, la poesía siempre fue leída, para mí. Mi mamá lee muy bien poemas, ¿entendés?, porque tiene cuna. Tiene un peso espe- cífico la manera que tiene ella de leer, que me hizo apreciar gente que yo había leído y que a mí me pareció "blah" y que después la escuché a ella y fue como “¡claro! ¡dijo esto!” y nada, leía poesía y me encantaba y podía conmoverme y todo, pero no la entendía, no sabía qué era. Ahora mi definición de lo poético, lo que yo escribo, es esa capacidad de síntesis, que es una palabra que quizás queda como medio fría pero al mismo tiempo es increíble que alguien pueda decirte dos palabras y con dos palabras te rompa la cabeza. Es algo a lo que yo aspiro y no llego nunca porque necesito mil, pero hay gente que puede hacerlo y esa gente me parte la bocha. Lo que yo pensaba es que la poesía no tenía humor, cuando era chica, porque tuve acceso a un tipo de poesía que no lo tenía. Y yo soy un poco una nerda del humor y medio que si me hace reir me resulta más conmovedor. Cosa que el resto del planeta no ve así. Durante un tiem- po, fue como “esto que hago yo no es poesía porque yo hago reír”, eso es lo que pensaba. J: Más o menos por la misma época que fue el Boca de Buzón estuve leyendo Casciari, y tiene un poco de esto del humor también, va bien por la parte narrativa...Pero también tiene bien presente la parte oral. M: Justo en el post que intervine el otro día, que yo nunca intervengo en nada, justo el argumento era “la poesía oral no es poesía, hay que encontrarle otro nombre y lo que hace Casciari no es literatura porque cuentan cuentos, no son cuentos”. Y me quede... la verdad es que yo escuché una anécdota de Casciari que contó, y ahora que lo pienso, no: lo escribió y lo leyó. S: Los textos son muy anecdóticos M: Son como muy anecdóticos. Hay uno que es maravilloso.... No sé si el problema ahí de ese cortocircuito entre si es literatura o no, tiene que ver cuánto lo sacás de la realidad y cuánto no, ahora que lo pienso quizás tiene que ver con que mi capacidad, o la capacidad de otra gente que hace algo parecido a lo mío, de hacer collage con lo que ves...está visto como un género menor o no literatura o no poesía porque parece tener menos elaboración, como menos manufactura. Es como lo veo, lo escribo, funciona, porque la realidad es flashera, ¿entendés? Pero en mi caso (yo no puedo hablar de Casciari) hago un trabajo muy importante para mí de distinguir cuáles son las partes de la realidad que están buenas, o cuáles deberían ser ficcionalizadas o dónde volarlo de proporciones para que se entienda qué es lo que qui- ero decir, quizás es eso lo que genera el cortocircuito. J: Bueno, en el prólogo que escribió Fer Bogado habla de lo anecdótico. En un momento lo explica... M: Fer Bogado es el culpable de todo esto. Es él y Susy, que son casual y no casualmente la gente que prologa el libro, están las dos personas