libro.
M: ¡Puig! Yo hablo así.
J: Y noto también un vínculo... la palabra "Barrio" suele tener sus con-
traposiciones y argumentos en contra de ella...
M: Sobre todo si la ponés al lado de la palabra "Colegiales". (risas)
J: Pero referida al sentido de "barrial" en tanto "íntimo", que tus
monólogos la buscan y si está lograda. Siento esa intimidad, esto que
tiene un poco de lo antiguo, no tan antiguo. Del ´60.
M: De las tías.
J: Y no usas chabón, o pibe o flaco.
M: Puede ser, no lo había pensado por ahí. Yo soy una señora, dirigida
por Daniel Tiner en general. Cuando tengo ropa puesta. Soy otra perso-
na en pijama que casi casi conocen. Durante un momento pensé "¿La
hago medio Warhol y les invito así?" y me censuré y me vestí, me pare-
ció un poco mucho. Pero sí, me gusta hablar como hablan las señoras,
y esa contradicción horrible entre las palabras increíbles que usan y lo
cómplices que fueron de la dictadura.
J: Bueno, también lo pensé como que está jugando ahí, sin preme-
di-tación ni nada.
M: No, pero es lo que leí también. Yo empecé a leer a Puig y dije: "Cla-
ro, bueno, yo así quiero."
S: Esto.
M: O sea, no me va a salir nunca, no necesito escribir como Puig, ni qui-
ero escribir como él. Para nada, porque después me van a tirar piedras.
O como Copi, o Perlongher. No necesito que el producto terminado sea
ese, pero hay algo de entrar a una cocina y ver la tetera que decís, mirá
que gilada genial! Mirá, ¡Mi abuela le ponía sombrerito de Crochet a la
pava, pero no podía charlar con su hijo! Bueno, eso a mí me fascina. Me
fascina la capacidad que tenemos de priorizar raro. Y sí, "Muchacho"
es un poco eso también. Soy una tía. Y es mi perso-naje también para
defenderme del mundo. Cuando me siento medio atacada afuera y hay
gente y todo eso, a mí me dirige Daniel Tiner y me pongo una capa,
paso y soy Gasalla en el 85. Y me siento mejor.
Ojo, tampoco estoy fingiendo, yo tuve tías y abuelas, y hablo igual que
ellas. Soy re así, pero lo que pasa es que soy de izquierda. Y estoy en
una marcha y le empiezo a gritar a todo el mundo que no hay que decir
que se "Cuiden los machistas", ¡¿Qué se cuiden?! ¡Que se corran!. Y eso
es algo que diría mi abuela si tuviera algún tipo de conciencia de géne-
ro, sentido común.
S: Tu relación con la música, tiene que ver con algo -tenés una voz
genial y también tocás y está bueno-, entonces imagino que todo eso
también tiene que ver mucho con lo que es la oralidad...
M: Es importante la melodía de lo que decís, es un elemento más... yo
creo, igual que la gente que escribe para ser leída en un parque, o en su
casa, en silencio también juega con la melodía. Me parece que es uno
de los colores -me puse cursi...
La verdad es que yo canto desde que puedo y cuando empecé a tra-
bajar de esto no entendí la fortaleza que podía llegar a generarse con
incluir, al margen de que siempre tuve una conciencia de la melodía, de
lo que decía, pero por una cuestión teatral.
Yo tengo mucha suerte, si algo que se puede decir de mí, y en las prim-
eras lecturas que hice, compartí fecha con Susy Shock, que es como si,
justo me senté al lado de David Bowie... sin hipérbole, ella no quiere
tener ese nivel de popularidad -y la entiendo- y entiendo que no va a
tener ese nivel de popularidad, supongo, porque no vivimos en un mun-
do tan copado y ella no nació en Inglaterra... pero yo cante una canción
a capella porque me dieron ganas, yo no la conocía a ella y ella venía
después de mí. Si yo la hubiese visto a ella primero, yo me callo la boca
y no canto nunca más. Terminé y después vino ella, y se me cayó la
vagina al piso, y me dijo que le había encantado lo que yo había hecho y
que yo cantaba divino. Me fui a mi casa con eso, como comiendo vitina
en el invierno, como diciendo "si... me dijo que le gusta"... y a partir de