(Pausa)
J: Fuimos juntos al anteúltimo Boca de buzón.
M: Yo te debo haber visto.
J: Estábamos muy al fondo.
M: Pero yo voy al camarín todo el tiempo, porque no me puedo quedar
quieta. Claro, muy al fondo, tienen que venir más temprano.
S: Es que llegamos temprano, pero colgamos y terminamos entrando
tarde.
M: Se aprende, en el Boca de Buzón se aprende a ubicarse.
J: Igual estuvo muy bueno. Cogoteamos un poco y vimos. Yo en particu-
lar te había visto anteriormente, no en Boca de Buzón sino en Youtube,
que es una gran herramienta de difusión, y en filo.
M: ¿Con Diana? ¿Cuando fuimos con Paula a lo de Diana?
J: Sí.
M: Que grande.
J: Estaba ahí en el patio, leyendo con mucho tiempo hasta una clase, y
escuché "Che, hay un par de personas cantando en un aula" y bueno,
subí.
M: Pero no estabas haciendo el seminario.
J: No, no estaba haciendo para nada el seminario, escuché una guitarra
y dije "Bueno, estoy acá y puedo ir a escuchar." Y bueno, de ahí a You-
tube y todo lo demás.
S: Y en algún momento me dijo "Che, hay dos pibas que hacen cosas pi-
olas y hay que ir a verlas" y pasó, porque al ser una vez al mes siempre
algo sucedía, pero eventualmente llegamos. Tampoco me supo explicar
muy bien qué era lo que hacían. Nadie lo sabía.
M: Nosotras no tenemos una manera de explicarlo. El otro día hubo
una especie de controversia, yo no miro mucho facebook... yo no miro
mucho nada, porque soy medio ermitaña, y vi una especie de contro-
versia de nuevo en facebook. Tengo gente que no conozco, no por fa-
mosa, sino porque soy un desastre. Hay gente que tiene listas. Yo acep-
to y digo “verá el flyer donde laburo”. Bueno, la cuestión es que había
una de esas controversias muy viejas de si lo que hago yo, o lo que hace
gente con la que estoy conectada, se puede llamar poesía, o es teatro,
o qué sé yo. Una conversación que me resulta muy vetusta, ya a esta
altura del partido, lo de los nombres. Nos vamos a morir, en cincuenta
años no va a haber glaciares y estamos diciendo estas pelotudeces. Y
estuve también haciendo un currículum, donde tenés que poner qué es
lo que hacés, encasillar, que es todo una mierda. Bueno, no una mierda,
hay gente que encuentra paz en esas definiciones, y me parece súper,
está re bien, pero a mí me genera un cortocircuito en el cerebro... ¿Yo
qué sé qué hago? Porque siempre estoy ofendiendo a
alguien. Yo ya sé como es el oficio del actor, lo conozco, y no puedo de-
cir que soy actriz, porque conozco ese oficio. Pero también el oficio del
artista conceptual performático y tampoco puedo decir que hago eso, y
al mismo tiempo si. Y conozco el oficio del poeta, y no escribo para que
la gente se siente en un parque, pero también escribo,
¿entonces?
No decimos bien qué es lo que hacemos. Porque en realidad lo que
creemos con Paula (al margen de que sus canciones han sido laburadas
con el mayor de los oficios de música, y mis textos con el mayor
compromiso con la palabra) es que lo que está bueno del Boca de
Buzón es la gilada que decimos entre cosa y cosa con ella.
J: Si, estoy de acuerdo, es más que sentarse a escucharlas y verlas.
Hay un contrato más, de intimidad.