(por Sofía Collavino y Joaquín Rodríguez)
Siendo ya tarde para decir “temprano” pero todavía por la mañana y
habiéndonos confundido varias calles en el barrio de Colegiales,
llegamos finalmente a la puerta de Mana Bugallo. Por el portero
eléctrico responde la misma voz que escuchamos sobre el escenario y
en YouTube - ¿Obvio no?- . Y nos volvemos a perder en el interior del
edificio (cuando estemos saliendo voy a pensar en lo simple que era
todo en realidad).
No puede no maravillarme, al entrar, una inmensa y calculadamente
desordenada biblioteca, custodiada por Rubén, Cancerbero de una sola
cabeza, pequeño y amistoso. En algo que pareció confesión Mariana
nos cuenta que nos podría haber recibido a lo Warhol, en pijama, bien
conceptual, bien artista, o por ahí simplemente despreocupada. Pero se
decidió por el plan más Mana, y así ella empieza a cebar
y nosotros a preguntar.
Pienso que delimitar siempre implica una pérdida y es posible que la
artista concuerde conmigo. El perímetro que tanto nos
esforzamos por alzar, con alambre de púas y vigilancia, para proteger
nuestras ideas, ubicándolas en una etiqueta que otros ya
establecieron (y, por qué no, que bien puede ser obsoleta), no termi-
na siendo otra cosa que el exilio de todo aquello que dejemos afuera
(o que nos deja a nosotros afuera). ¿Qué es el arte sino una eterna
mutación?
Pienso también que llamar “entrevista” a la amena conversación, entre
mate y mate, que tuvimos en el living de su casa no sería del todo cor-
recto, pero a fin de cuentas las
definiciones acá o bien, no importan, o siempre se quedan cortas.
ENTREVISTA A MANA BUGALLO
“La pretensión poética de la síntesis”
M: Esta es mi grabación porque no les anda el teléfono
J: Eso va a quedar, sin ninguna duda.
S: Y Rubén también.