Chubasco en Primavera N° 09 | Seite 30

Lluvias (despejado y espejado) Nuestros cuerpos hechos de agua y fundamentalmente de palabras. Porcentajes y estados. Grados de quemaduras reversibles, retroalimentadas, éxtimas -ni internas, ni externas-. Y la boca que se hace agua. La tormenta y los colores del tiem- po, el repiqueteo de las gotas cual tam- boril o latido. Un pianito imaginario en los dedos. Rayos que truenan y relampaguean ardiendo. El escenario del temporal. La luz, el sonido, las acciones y las ganas ¿que siempre están? a pesar de la lluvia, por la lluvia. Mojados sobre llorado. Potenciados por el enojo. Empapados más o menos asépticos. Escépticos al despejar la incógnita. Siempre divididos y atormentados al cubo. ¿Una relación de igual a igual es posible? Ensayo y error. Con frialdad pasional o calidez quirúrgica. ¿Los vínculos afectivos siempre fueron lábiles en mayor o menor medida? La eternidad líquida, el mismo río; el mismo desamor, la misma desl- luvia. Todo lo que une y ata, da fuerzas y mata. Los deseos puestos a jugar tras un empañado vidrio empecinado en perder y ganar. Nudos que retuercen y desahogan obstinados en el cuerpo. Suspiros y gemidos, quejas o lam- entaciones, con tu perfume característico, en inmersión perpetua, bañado en chocolate, sumergido en alcohol, recubierto de palabras. Deseosa horizontalidad. Liquidados, flechados, encontrados en medio de la lluvia, La humedad del fuego. Tus labios, tus piernas La recámara cargada, repleta o vaciada. y tus dientes apretados en inquietante sincronía. El placer que emana de tu boca y se evapora en sublime adiós. Exhaustos. Sueño reparador, necesario e inev- itable. Desagotado. ¿Es lo que habrá sentido el primer ser humano al ver su reflejo en el agua? ¿Es lo que se siente en cada reen- cuentro? Las vibraciones en la piel. El goce en el cuerpo por las pal- abras. Siempre hay amor por lo que falta. Siempre hay amor que falta. Mientras el agua cae y brota, la risa encuentra gotas, las lágrimas de las idealizaciones de una misma memoria que arma, ama y desarma en cuentagotas, en letra se transforma. El esfuerzo, el miedo y la ansiedad también transportan agua. No sé con qué te quedaste vos, yo me quedé con el recuerdo de lo que nunca fue árido y tus ojos color del tiempo que siempre anunciaban lluvia.