Chubasco en Primavera N° 09 | Page 22

Tierra sumergida Será necesario clausurar las puertas por derribo y cegar las ventanas vencer las horas y anudar las sombras a un costado, recién entonces desnudarnos todo del miedo el deseo los poemas y la misa, de mi pasado tu futuro y la obsecuencia del presente, desnudarnos a solas incluso de los recuerdos hacer del eco de mi cuerpo sobre el tuyo la única plegaria el lenguaje de un gemido enterrado en tu boca hundiéndose mi ansiedad arqueando animalmente la ficción consciente disimulando los pensamientos en esta nuestra tierra sumergida. ¿Amanece afuera? ya no existen las hemisferios ni calendarios un tiempo colapsado en un cuarto alterno pechos de sed que saben a gritos la oscuridad tiembla cuando somos uno y el silencio suda se deshace en dedos cruzados restos de furiosa ternura. Contagiaste al silencio de tus gemidos a todas las noches de una memoria jadeante mi voz ganó la forma de tu pupila ese punto de fuga la sal orgásmica de esta lluvia imposible a eso mismo se parece este ritual a una lluvia constante y a la deriva que quema que no cesa que ama que rabia que grita que sangra que sufre que se estremece que respira casi exhausta sobre animales sensibles en un mapa íntimo donde se desnuda un nuevo cuerpo exiliado de nombres ni tuyo ni mío primitivo y nuestro quizá tu cuerpo habitado por el mío quizás la lluvia quizá mi piel habitada por la tuya.