Tierra sumergida
Será necesario clausurar las puertas por derribo
y cegar las ventanas
vencer las horas
y anudar las sombras a un costado,
recién entonces
desnudarnos todo
del miedo
el deseo
los poemas
y la misa,
de mi pasado
tu futuro
y la obsecuencia del presente,
desnudarnos a solas incluso de los recuerdos
hacer del eco de mi cuerpo sobre el tuyo la única plegaria
el lenguaje de un gemido
enterrado en tu boca
hundiéndose mi ansiedad
arqueando animalmente la ficción consciente
disimulando los pensamientos
en esta nuestra tierra sumergida.
¿Amanece afuera?
ya no existen las hemisferios
ni calendarios
un tiempo colapsado en un cuarto alterno
pechos de sed que saben a gritos
la oscuridad tiembla
cuando somos uno
y el silencio suda
se deshace en dedos cruzados
restos de furiosa ternura.
Contagiaste al silencio de tus gemidos
a todas las noches de una memoria jadeante
mi voz ganó la forma de tu pupila
ese punto de fuga
la sal orgásmica
de esta lluvia imposible
a eso mismo se parece este ritual
a una lluvia constante y a la deriva
que quema que no cesa que ama que rabia
que grita que sangra que sufre que se estremece
que respira casi exhausta
sobre animales sensibles
en un mapa íntimo
donde se desnuda un nuevo cuerpo
exiliado de nombres
ni tuyo ni mío
primitivo
y nuestro
quizá tu cuerpo habitado por el mío
quizás la lluvia
quizá mi piel habitada por la tuya.