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E mprender algo siempre conlleva un riesgo, un desafío, cierto temor. Tomarlo significa valor. Hoy que estamos cumpliendo quince años de ChiquiGuía nos sentimos muy contentas de haberlo hecho, aun con temor, teníamos la visión de nuestra misión muy clara. Como cualquier niño que está en la marca de salida de su competencia, así estábamos: en nuestra marca de ‘salida’, poniéndonos ‘listas’ para empezar a correr. ¡Y hoy, esta edición número 90 es la celebración de nuestros XV años! Como habitantes de nuestra querida Cuernavaca, sabíamos que había no sólo un nicho de oportunidad de negocio para nosotras, sino para TODOS aquellos prestadores de bienes y servicios: ¡el sol de la ciudad de la eterna primavera sí sale para todos! Porque en el otro extremo estaban los que requerían información para satisfacer SUS necesidades: ¿Dónde hago la fiesta de mi hijo?, ¿Quién puede traerme comida a domicilio?, ¿Quién sabe de un buen dentista?, ¿Cuál es un buen kínder Montessori? etc... Al iniciar nuestra ChiquiGuía quisimos hacer justamente eso: lanzar al cielo ‘palomas mensajeras’ que sirvieran de enlace entre proveedores y quienes necesitaran algo. Al principio las palomas eran pequeñas, pero fueron madurando y creciendo. Gracias a la confianza de nuestros clientes y buscando siempre la mayor calidad de colaboradores, materias primas, cobertura impresa y digital, logramos instalarnos en el imaginario colectivo de nuestros lectores, sus posibles clientes. Hoy, esas palomas mensajeras siguen enlazándonos a todos: porque nunca sabemos quién necesitará de nuestros servicios y nunca sabemos de dónde nos llegará la solución, y eso es lo que hace ChiquiGuía: ser el medio de contacto entre unos y otros. ¡Muchas gracias a todos!