Cuando las persona que son importantes para noso-
tros están llegando a la etapa de Adultos Mayores,
viejos de más de 75 años de edad (según el INEGI),
nos provoca mucho miedo, ansiedad y angustia por-
que han cambiado su aspecto físico, se ven frágiles,
su estado de ánimo es diferente, pueden estar mal-
humorados, tristes, ensimismados o se comportan
de manera imprudente (según su temperamento),
ha disminuido su claridad mental, su andar es len-
to e inseguro… en ocasiones puede no resultar fácil
relacionarnos con esos adultos mayores, sobretodo
porque nos damos cuenta que el tipo de comunica-
ción y trato que sostuvimos con él o ella, ahora ha
de ser diferente, nos hemos de adaptar a sus limi-
taciones, que irán aumentando en tanto sigan con
nosotros en este plano existencial.
El primer paso que hemos de dar es: ACEPTAR que
nuestros adultos mayores han cambiado, no pode-
mos hacer nada para modificar la situación, pero si
podemos agradecer que aún estén físicamente con
nosotros, ahora necesitarán de nuestros cuidados,
ellos se ocuparon de nosotros en el pasado, hoy la
balanza se ha invertido.
El segundo paso es: CONOCER las pérdidas, que son
muchas, que ellos están viviendo, para poder ser
más comprensivos, compasivos, pacientes y amo-
rosos.
Al llegar a la aceptación y al tener el conocimiento
de lo que nuestros adultos mayores están viviendo,
los miedos, la ansiedad y la angustia van a disminuir
porque los comprenderemos más y mejor, se dará
paso a un gozo mayor de su presencia en cada mo-
mento que estemos junto a ellos y a dar lo mejor de
nosotros mismos para dejar de exigirles ser lo que
ya no son.
Conozcamos las múltiples pérdidas:
Pérdidas físicas: disminución en la capacidad de
oír, de ver, de oler, el tacto se atrofia, disminuyen
los reflejos, el sentido del gusto cambia, se pierde
el apetito, cambia la digestión, perdida generaliza-
da de la salud (fallas en el corazón, diabetes, cán-
cer, enfisema, hipertensión, dolores crónicos, etc...
etc...), pérdida del control de esfínteres, la dentadu-
ra se atrofia, se pierde energía, necesidad de mayor
descanso, necesidad de dormitar, pérdida de movi-
lidad y lentitud.
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Informes
Pérdida de sus actividades y de su papel en el mun-
do: dejan de tener una ocupación o trabajo, pierden
el mando en los planos familiar, social y laboral.
Pérdida de autonomía e independencia: dejar de
manejar, su integración en ambientes sociales se li-
mita por la falta de oído ó de vista, ya no pueden
salir solos.
Pérdida de independencia económica: disminuye
su ingreso o simplemente ya no hay ingresos, los
gastos médicos aumentan. Se puede presentar un
cambio de domicilio en el que no van a dirigir o
cambian de lugar de residencia, por lo tanto viven
desarraigo.
Pérdida de sentido de vida: al dejar de ser provee-
dores, al dejar de trabajar o al vivir la disminución
en la atención de y hacia los hijos.
Pérdida de familiares y gente querida por muerte:
Su pareja, amigos o familiares fallecen, lo que se tra-
duce en soledad y una enorme necesidad por parte
de los hijos y nietos de sentirse acogidos, queridos,
acompañados. Necesitan manifestaciones de cari-
ño, sentir que se interesan por ellos, mucha pacien-
cia y ayuda para enfrentar sus miedos, no sentirse
una carga. Aumentan sus apegos a los objetos o al
dinero por el mismo miedo e inseguridad.
Para que nuestros ABUELITOS vivan en un ambiente
de amor, cordialidad y seguridad hemos de tratarlos
con RESPETO, que significa aceptar las limitaciones
ajenas y el reconocimiento de las virtudes del otro,
el respeto conoce la autonomía de cada ser huma-
no y acepta el derecho a ser diferente. Respetar su
persona física, lo que piensa, sus gustos y preferen-
cias, sus pertenencias, lo que quiere hacer o no…
Escuchar amablemente sus historias, aunque sean
repetidas, sus experiencias, su cultura, sus logros,
sus habilidades. El tiempo que se les dedique, que
sea de calidad, demostrándoles cariño y hacién-
doles saber lo importante que su presencia es en
nuestras vidas.
Valoremos lo que significa tener cerca de nosotros
a un ser humano lleno de experiencia y sabiduría y
activemos nuestra capacidad de dar y de recibir, que
es el alimento del Alma.
¡¡Feliz día de los Abuelitos!!
28 de agosto
203.2530 y 01 (55) 4323.2696