Viene de la pág. 8
• Escuchar sus temores, dudas, intereses y expectativas con mucha atención y orientarlas respetuosamente en todo momento.
• Establecer y respetar los horarios para levantarse, dormirse, alimentarse, tomar clases especiales, hacer tareas y jugar o entretenerse.
• Responsabilizarlos sobre el cuidado de sus útiles escolares, el arreglo diario de sus uniformes o ropa de escuela, así como de la solución de sus tareas escolares para evitar el desorden que es causante muchos problemas y tensiones familiares.
• Supervisar bien su desayuno que es el principal alimento que les permitirá concentrarse y aprender bien durante toda la mañana. Con frecuencia es importante incluir un complemento alimenticio para el recreo, para que no les falten todas las vitaminas y minerales esenciales para su adecuado crecimiento y desarrollo.
• Estar pendientes de todos los cambios posibles de conducta o actitud que puedan ser manifestaciones de algún problema no resuelto en la escuela o en su vida personal. Tener el cuenta que los problemas para ellos son tan grandes e importantes, como lo son los nuestros.
• Tener todo listo para que las prisas no sean otro motivo de estrés, salir a tiempo para evitar el tráfico y mostrarse contentos en todo momento.
Pero también durante el año escolar hay que vigilar conductas que nos pueden indicar que los niños y niñas no se encuentran bien en la escuela, como:
• Llorar todos los días al entrar a ella.
• Orinarse cuando ya han logrado controlar este reflejo.
• Simular o presentar dolor de estómago, cabeza, náuseas y otros todos los días.
• Sentirlos desmotivados y tristes cada vez que salen de la escuela.
• Quejarse continuamente ante los padres sobre la conducta de maestros o compañeros.
• Presentar algún signo de violencia o golpe.
• Detectar baja de calificaciones sin motivo aparente.
Ante estas señales es importante:
• Escuchar a los niños y niñas, atender a sus quejas y darles credibilidad hasta que se demuestre lo contrario.
• Hablar con maestros y directores y comentar los cambios de conducta inesperados.
• Denunciar cualquier hecho de violencia.
• Ayudarlos y orientarlos en sus requerimientos.
• Comentar con los maestros si se piensa que las tareas son excesivas.
• Estimularlos y felicitarlos ante sus éxitos y orientar sus fracasos y errores para que aprendan de ellos.
Hay que recordar que serán muchos los años que los niños estarán en la escuela y que esa debe ser una etapa de aprendizaje saludable y placentero y no de angustia y temor.
10 Informes 203.2530 y 01( 55) 4323.2696