das con la sangre. En la casa cuya puerta no hubiera
sangre, moriría el primogénito. Esto no tenía nada que
ver con que si la puerta era buena o mala, si el dintel y
los postes eran especiales, si era una buena familia la
que vivía en esa casa, o si el primogénito honraba a sus
padres. Lo único que contaba era que la sangre estu-
viera allí. MORIR O NO MORIR NO DEPENDE DEL NIVEL
SOCIAL DE LA FAMILIA NI DEL COMPORTAMIENTO DE
UNO, SINO DE LA SANGRE. El factor básico de la salva-
ción es la sangre, lo cual no tiene nada que ver con no-
sotros mismos.
Puest