Catequesis en Familia | Page 12

Heterosexualidad y homosexualidad Desde la gestación la persona es masculina o femenina, a medida que va creciendo, primeramente en la niñez, en un desarrollo psicosexual saludable, las mujeres se identificarán con mamá, y los varones con papá. La adolescencia es una etapa importante en la reconfirmación de la identidad sexual masculina o femenina. La orientación o preferencia sexual se establece en la adolescencia. En el desarrollo de la orientación sexual intervienen varios factores: el biológico, la educación, la cultura y las experiencias personales. Si bien la inmensa mayoría de las personas son heterosexuales, hay quienes sienten atracción más o menos exclusiva hacia personas de su mismo sexo. El origen de la homosexualidad ha presentado grandes desencuentros y discusiones. Son muchas las causas que pueden llevar a desarrollar una tendencia homosexual. No se han encontrado evidencias científicas de que existan causas genéticas. Las personas homosexuales no presentan diferencias al examen clínico y sus hormonas son las que corresponden al sexo biológico. Lo más aceptado es que han acontecido trastornos en el desarrollo psicosexual en momentos claves de identificación materno - paterno. También puede relacionarse a situaciones traumáticas como el abuso sexual o la violencia. También es importante recordar que el entorno modela. Los adolescentes, por la etapa que atraviesan, son más susceptibles a una cultura que tiende a igualar la heterosexualidad, la homosexualidad y cualquier otra forma de expresión sexual. No todo vale igual desde el punto de vista ético. Baste señalar que las relaciones homosexuales cierran el acto sexual al don de la vida. Un aspecto que ha de diferenciarse es la tendencia homosexual de la conducta homosexual. El hecho de que una persona sea homosexual no implica que realice prácticas homosexuales. Las personas homosexuales tienen la misma libertad que las heterosexuales para elegir involucrarse o no en relaciones íntimas, porque esa libertad procede del ser persona y no de la orientación sexual. La homosexualidad no anula la libertad ni la inteligencia para que el sujeto elija su manera de vivir esta condición. Hay experiencias de personas que habiendo desarrollado una orientación homosexual logran revertirla mediante el tratamiento adecuado. La persona homosexual ha de ser respetada, y contenida, evitando todo signo de discriminación ya que eso constituiría en sí mismo una injusticia. Varones y mujeres, iguales, distintos y complementarios Desde lo biológico, ¿qué diferencia a un varón de una mujer? Somos genéticamente distintos. Nuestros cuerpos son diferentes; nuestro cerebro, también. Desde que el embrión está en el útero materno el desarrollo cerebral es diferente. Cuando nacemos nuestro cerebro ya es distinto tanto en su estructura como en su funcionamiento. Es necesario que entre varones y mujeres nos conozcamos mejor. Así podremos comprendernos, respetarnos y convivir adecuadamente. Todo aquello que contribuya a conocerse mejor a uno mismo y a conocer mejor al otro será fundamental para evitar tensiones, conflictos, separaciones y frustraciones... tanto en la vida personal, como profesional y social. Aprendamos a educar a las mujeres como mujeres y a los varones como varones, promoviendo la igualdad real de oportunidades. Eduquemos atendiendo a las diferencias reales y buenas que existen entre los sexos. Los estudios científicos reflejan que generalmente los varones: Son más directos a la hora de relacionarse con los demás: son más frontales. Son más objetivos: manejan de manera distinta sus emociones y logran ver la realidad con mayor precisión. Son protectores frente al peligro. 12