Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 57
Estos jóvenes, tal como Keating se lo hace ver,
perdieron de vista sus sueños y ambiciones. Viven de
modo automático los planes y las expectativas que sus
padres les transmitieron. Proyectan ser médicos,
abogados y banqueros porque eso es lo que los padres
les dijeron que deberían ser. Pero, esos seres áridos
apenas han pensado en lo que sus corazones los llaman
a expresar.
Una de las primeras escenas de la película muestra al
Sr. Keating que lleva a los chicos al hall del colegio
donde las vitrinas exhiben fotos de promociones
anteriores. “Miren estas fotos, chicos –dice Keating a
los alumnos-. Los jóvenes que están viendo tenían en
los ojos el mismo fuego que ustedes. Planeaban
llevarse el mundo por delante y hacer algo fantástico
con sus vidas. Eso fue hace setenta años. Ahora todos
están bajo tierra. ¿Cuántos de ellos realizaron sus
sueños? ¿Hicieron lo que se habían propuesto
cumplir?” Luego, el Sr. Keating se asoma al claustro
de preparatoria y susurra en forma audible: “¡Carpe
diem! ¡Aprovecha el día presente!”
Al principio, los estudiantes no saben qué hacer con
este extraño profesor. Pero en seguida aprecian la
importancia de sus palabras. Llegan a respetar y a
admirar al Sr. Keating, que les dio una visión distinta,
o les devolvió las suyas originales.