Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 40

pero es la primera vez en veinticinco años que me lo dices así”. “Hablamos un rato sobre el amor y llegamos a la conclusión de que, si lo hay, se pueden disolver todo tipo de tensiones, y de repente decidí llamar a mi hijo mayor que vive en Nueva York. Nunca nos comunicamos bien. Cuando atendió el teléfono, le dije abruptamente: “Hijo, vas a pensar que estoy borracho, pero no. Simplemente quise llamarte para decirte que te amo”. “Hubo un silencio y luego le oí decir, despacito: “Papá, supongo que lo sabía pero te aseguro que es bueno oírlo. Quiero que sepas que yo también te amo”. Tuvimos una linda charla y después llamé a mi hijo menor en San Francisco. Nos habíamos llevado mejor. Le dije lo mismo y también en ese caso tuvimos una charla como nunca habíamos tenido. “Esa noche, en la cama, pensando, me di cuenta de que todas las cosas que habías dicho ese día –sobre el management de verdad y todo lo demás- adquirían otro significado y de que podría arreglármelas para aplicarlas si entendía y practicaba el amor firme. “Empecé a leer libros sobre el tema. Obviamente, Joe, muchos grandes tuvieron mucho que decir y empecé a darme cuenta de la enorme viabilidad del amor aplicado a mi vida, tanto en casa como en el trabajo.