Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 200
su sombrero negro, un poco parecido al difunto
Coronel Sanders, y Johnny dijo:
-Qué bueno tenerlo aquí, Walt.
-A los ciento diez, es bueno estar en cualquier parte,
Johnny.
-¿Ciento diez?
-Ciento diez.
-¿Uno-uno-cero?
-¿Qué le pasa, Carson, está perdiendo el oído? Es lo
que dije. Son los años que tengo. ¿Qué suena tan raro?
-Lo raro es que dentro de tres días va a tener el doble
de mi edad.
-¿A usted le llamaría la atención, no? Ciento diez
años, un devenir humano en crecimiento y expansión.
Walt captó la idea y rápidamente respondió.
-¿Cuántos años tendría usted si no supiera la fecha
en que nació y no hubiera un calendario para
deprimirlo una vez al año? ¿Oyó hablar de las
personas que se deprimen por una fecha de
calendario? Oh, Dios, cumplo treinta años. Estoy tan
deprimido. Estoy viejo. Oh, no, cumplo cuarenta años.
Todos en mi trabajo se vistieron de negro y me
enviaron una corona para burlarse. Oh, no, tengo
cincuenta años. Medio siglo. Me enviaron rosas con
telarañas. Johnny, ¿quién dice que tiene que largar
todo y morir a los sesenta y cinco? Tengo amigos más
prósperos después de los setenta y cinco que antes. Y
gracias a una pequeña inversión que hice en un