Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 184
Después, por supuesto, tendríamos que comprar
muebles. Después, necesitaríamos transporte para ir al
trabajo o sea que eso implicaría comprar un auto.
Después, tendríamos que gastar en nafta para el auto y
un seguro. Después probablemente querríamos ir a
conocer lugares en auto, o sea que tendríamos que
comprar ropa y accesorios. De modo que, era evidente
que si teníamos el departamento nunca reuniríamos los
treinta mil dólares.
Ahora bien, si cree que ya escuchó todo sobre Le,
permítame decirle que hay más: después de ahorrar los
treinta mil y comprar la panadería, Le se sentó una vez
más con su esposa para tener una conversación seria.
Todavía le debían noventa mil dólares al primo y, pese
a lo difíciles que habían sido los dos años anteriores,
tenían que seguir viviendo en ese cuarto durante un
año más.
Es un orgullo para mí decir que en ese año, mi
amigo y mentor Le Van Vu y su esposa, ahorrando
virtualmente cada centavo de ganancia del negocio,
cancelaron la hipoteca de noventa mil dólares, y en
apenas tres años, eran dueños de un negocio
sumamente rentable libre de deudas.
Después, y recién entonces, los Van Vu salieron a
buscar su primer departamento. Hasta el momento,
siguen ahorrando en forma constante, viven con un
porcentaje sumamente pequeño de sus ingresos y, por
supuesto, siempre pagan sus compras al contado.