Canfield Jack - Chocolate Caliente Para El Alma Jun. 2016 | Page 182

Cuando Le se enteró de que las tropas norteamericanas y el personal de la embajada estaban por salir de su país, tomó una decisión que cambiaría su vida. Tomó todo el oro que había acumulado, lo cargó en uno de sus barcos pesqueros y se dirigió con su esposa a una nave norteamericana anclada en el puerto. Allí cambió toda su riqueza por un pasaje seguro de Vietnam a Filipinas, donde él y su esposa fueron alojados en un campo de refugiados. Una vez que logró llegar al presidente de Filipinas, Le lo convenció de que pusiera a su disposición un barco para pescar y así volvió a la actividad. Antes de abandonar Filipinas, dos años más tarde, rumbo a Estados Unidos (su sueño último), Le había desarrollado con éxito toda la industria pesquera en Filipinas. Pero cuando iba a Estados Unidos, Le se sintió deprimido y angustiado ante la perspectiva de tener que volver a empezar de cero. Su esposa cuenta que lo encontró cerca de la baranda del barco, a punto de saltar. “Le –le dijo-, si saltas, ¿qué va a ser de mí? Hemos estado juntos tanto tiempo y pasado tantas cosas. Podemos hacer esto juntos.” Era el estímulo que Le Van Vu necesitaba. Cuando él y su mujer llegaron a Houston en 1972, estaban quebrados y no hablaban nada de inglés. En