canciones de hielo y fuego Cancion de hielo y fuego 1 | страница 428
literatura fantástica
Juego de tronos
espalda por encima del hombro, y desenvainó el inmenso espadón—. ¿Por qué no volvemos a
gobernarnos a nosotros mismos? Juramos lealtad a los dragones, y los dragones están todos muertos.
—Señaló a Robb con la espada—. Éste es el único rey ante el que pienso doblar la rodilla, mis señores
—rugió—. ¡El Rey en el Norte! —Y se arrodilló, y puso la espada a los pies de Robb.
—En esos términos sí firmaré la paz —dijo Lord Karstark—. Que se queden con su castillo
rojo, y con su silla de hierro. —Sacó la espada de la vaina—. ¡El Rey en el Norte! —exclamó,
arrodillándose junto al Gran Jon.
—¡El Rey del Invierno! —dijo Maege Mormont levantándose y poniendo la maza de púas
junto a las espadas.
También los señores del río se levantaron, Blackwood, Bracken, Mallister, Casas que
Invernalia nunca había gobernado, pero Catelyn vio cómo se levantaban, desenfundaban las armas,
doblaban las rodillas y gritaban los antiguos lemas que no se habían escuchado en el reino desde hacía
más de trescientos años, desde que Aegon el Dragón unificara los Siete Reinos... Pero en aquel
momento volvían a escucharse, retumbando entre las vigas de la sala de su padre.
—¡El Rey en el Norte!
—¡El Rey en el Norte!
—¡El Rey en el Norte!
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