Querétaro emerge como nodo digital
Dentro de ese mapa hay un mercado que sobresale: Querétaro.
CBRE reportó que el inventario de centros de datos de la entidad creció 450.2 % interanual durante el primer trimestre de 2026, alcanzando 298.2 MW. Con ello, Querétaro se posicionó como el mercado de centros de datos de mayor crecimiento entre los principales hubs latinoamericanos analizados por la firma.
Su ubicación dentro de uno de los principales corredores industriales mexicanos y su proximidad a rutas de fibra que conectan con Norteamérica son parte de sus ventajas. A ello se suma la transformación económica asociada con manufactura avanzada, logística y servicios digitales.
El fenómeno ya comienza a reflejarse también en las decisiones de inversión inmobiliaria. En la Encuesta de Sentimiento de Inversión en México correspondiente al primer trimestre de 2026, CBRE encontró que los centros de datos representaron 8 % de las preferencias sectoriales de los inversionistas consultados, detrás de segmentos como industrial, logística y retail, pero ganando presencia como alternativa de diversificación.
La nueva geografía comienza a expandirse
Querétaro no necesariamente permanecerá como el único protagonista. La necesidad de encontrar terrenos, conectividad y, sobre todo, energía disponible está impulsando la búsqueda de nuevas localizaciones.
En septiembre de 2026 se anunció un proyecto particularmente relevante en Durango. Cuasar Capital y KA URBE IT plantean desarrollar un campus orientado a cargas de inteligencia artificial de alta densidad. El proyecto principal contempla hasta 300 MW de capacidad, con 250 MW destinados a cargas de tecnologías de información, sobre un terreno de aproximadamente 20 hectáreas. El movimiento también está alcanzando al sureste. Telxius desarrolla en Cancún una estación de aterrizaje de cable y un edge data center que integrará conectividad submarina, redes terrestres y capacidad de cómputo. La instalación funcionará como punto de llegada del cable submarino Tikal, previsto para conectar Guatemala con Florida.
Estos proyectos sugieren algo importante: la infraestructura digital mexicana podría comenzar a descentralizarse. La ubicación de un centro de datos ya no depende solamente de encontrarse cerca de las mayores ciudades, sino de una combinación cada vez más compleja de conectividad, energía, disponibilidad territorial, riesgos ambientales y proximidad a los usuarios.
La energía se convierte en el verdadero cuello de botella La expansión, sin embargo, tiene límites físicos.
Por tercer año consecutivo, la disponibilidad de energía fue identificada como el principal desafío de la industria en la encuesta 2026 de inversionistas de centros de datos de CBRE en Norteamérica.
El problema está modificando incluso los criterios de localización. CBRE señala que, en Estados Unidos, el costo y la velocidad para obtener suministro eléctrico están adquiriendo mayor importancia que la conectividad tradicional en determinadas decisiones de emplazamiento.
México enfrenta una ecuación similar. Cada nueva instalación compite por electricidad con ciudades, industrias y otras actividades económicas. Por ello, el crecimiento del sector tendrá que analizarse junto con la capacidad de generación, transmisión y distribución eléctrica, además de factores como disponibilidad de agua, refrigeración y eficiencia energética.
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