Competitividad
NUEVOS MOTORES del desarrollo urbano
EL MERCADO INMOBILIARIO ATRAVIESA UNA ETAPA DE TRANSFORMACIÓN PROFUNDA IM- PULSADA POR FACTORES ECONÓMICOS, TECNOLÓGICOS Y SOCIALES QUE REDEFINEN EL
CONCEPTO DE COMPETITIVIDAD.
Actualmente ya no basta con ofrecer metros cuadrados, los desarrollos más exitosos son aquellos que combinan innovación, sostenibilidad y experiencia de usuario.
En un entorno global donde la vivienda, el turismo y la inversión se entrelazan, la competitividad inmobiliaria se ha convertido en un indicador clave del desarrollo urbano y económico de cada región.
En México y América Latina, la recuperación pospandemia ha reconfigurado las prioridades del sector. Los compradores e inversionistas buscan espacios que integren valor agregado, como eficiencia energética, conectividad digital y calidad en el entorno urbano. La demanda de vivienda flexible, capaz de adaptarse al trabajo remoto o a la renta temporal, también impulsa a los desarrolladores a repensar sus modelos de negocio y sus estrategias de construcción.
Según analistas del sector, la competitividad inmobiliaria depende cada vez más de tres pilares: la sostenibilidad, la tecnología y la movilidad urbana. Los proyectos que adoptan prácticas ecológicas, como el uso de materiales reciclados o sistemas de ahorro energético, no solo reducen costos operativos, sino que incrementan su valor de mercado a largo plazo.
Otro componente esencial es la planeación urbana inteligente. Ciudades con buena conectividad, transporte eficiente y espacios públicos de calidad logran atraer más capital y generar comunidades sostenibles. Ejemplos como Mérida, Querétaro o Medellín muestran cómo la inversión en infraestructura y movilidad puede detonar polos de desarrollo inmobiliario con altos niveles de competitividad y bienestar social.
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