ENTREVISTA
para atender las necesidades de un mercado cambiante.
“ Muchas veces el cliente llega pensando que solo existe el crédito de compra, pero hay 24 productos distintos. Algunos son ideales para quien quiere construir, otros para quien necesita terminar una obra o remodelar su casa. Nuestra labor como asesores es identificar cuál se adapta a su realidad y objetivos”, explicó.
Durante la pandemia, por ejemplo, el crédito de liquidez fue una herramienta vital para empresarios locales que enfrentaban la parálisis turística: hipotecaron su vivienda para mantener sus negocios a flote.
Comparado con otras entidades del país, el estado se ha visto más afectado por la informalidad y la naturaleza volátil del turismo. Sin embargo, también es uno de los más complejos y exigentes en materia hipotecaria.
A pesar del entorno, el potencial es innegable. Los compradores foráneos y la migración de profesionistas que aprovechan el trabajo híbrido están impulsando la compra de propiedades residenciales y vacacionales, buscando calidad de vida, conectividad y plusvalía.
De cara al futuro, la combinación de educación financiera, productos flexibles y políticas más inclusivas será clave para abrir el acceso a la vivienda. Mientras el país se prepara para nuevos programas de vivienda asequible y la banca redefine sus estrategias, Quintana Roo sigue siendo un laboratorio de contrastes: entre la formalidad y la flexibilidad, entre el lujo y la necesidad, entre quienes ya tienen patrimonio y quienes aún luchan por alcanzarlo.
“ Comprar una casa no solo es un sueño, es construir patrimonio. Nuestro trabajo es acompañar a la gente para hacerlo de manera informada, segura y sostenible”, concluyó Verumen.
24 BUENA VISTA