Buena Vista Magazine Noviembre 2025 | Seite 49

ESTABILIDAD, ESTRATEGIA Y NUEVOS HORIZONTES

ESTE ENTORNO REGULADO HA PERMITIDO QUE PROYECTOS PAUSADOS O RALENTIZADOS EN AÑOS ANTERIORES RETOMEN SU RUTA, GENERANDO UN AUMENTO EN EL INVENTARIO HABITACIONAL Y COMERCIAL EN ZONAS ESTRATÉGICAS.
1. Un mercado que recupera estabilidad gracias a la claridad regulatoria
Uno de los principales motores de confianza este año ha sido la mayor transparencia en políticas públicas relacionadas con vivienda, infraestructura y desarrollo urbano. Lineamientos más definidos sobre uso de suelo, normativas ambientales y procesos de licenciamiento han reducido tiempos de aprobación y minimizado riesgos para desarrolladores e inversionistas.
2. La demanda se mantiene firme: hogares más funcionales y ciudades más conectadas
La certidumbre también se refleja en el comportamiento del consumidor. En 2025, las familias buscan viviendas prácticas, bien ubicadas, con acceso a servicios, espacios flexibles y amenidades que mejoren su calidad de vida. La preferencia por unidades de tamaño eficiente, pero con alto rendimiento funcional, impulsa desarrollos verticales y proyectos de uso mixto.
Asimismo, la movilidad urbana se ha convertido en un factor determinante. La cercanía al transporte público, corredores verdes, centros laborales y educativos aumenta el valor percibido de los nuevos proyectos, generando confianza en compradores y fomentando inversiones más inteligentes.
3. Certidumbre financiera: inversión extranjera y nacional vuelve a fluir
En un panorama global donde los mercados buscan estabilidad, el sector inmobiliario se posiciona como un refugio sólido. Este 2025 se caracteriza por mayor disponibilidad de créditos hipotecarios, tasas más competitivas, apertura de nuevas herramientas de financiamiento y coinversión, y un creciente interés de capital extranjero en segmentos residenciales, logísticos e industriales.
La estabilidad macroeconómica y la visión de crecimiento sostenido fortalecen la percepción de certidumbre, lo que impulsa nuevos desarrollos y expande la actividad en ciudades medias emergentes.
4. La sostenibilidad como garantía de valor a largo plazo
La certidumbre del 2025 no es solo económica; es ambiental y social. Proyectos con certificaciones verdes, eficiencia energética, manejo responsable del agua y diseño enfocado en bienestar están marcando diferencia en el valor futuro de los inmuebles.
Los inversionistas reconocen que un activo sostenible resiste mejor el paso del tiempo, los cambios regulatorios y las nuevas exigencias del consumidor. Por ello, la adopción de tecnologías limpias, materiales renovables y planes de gestión ambiental se ha vuelto un estándar más que una tendencia.
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