erse como una necesidad física, emocional y cotidiana. De hecho, la Canadian Psychological Association identifica que la exposición frecuente a entornos naturales puede contribuir a reducir estrés, mejorar el estado de ánimo y fortalecer la sensación de bienestar psicológico.
Empieza a influir también en la forma en que las personas eligen dónde descansar, cómo quieren viajar y qué tipo de experiencias consideran valiosas. El viaje deja de funcionar únicamente como entretenimiento o desconexión temporal y empieza a convertirse en una herramienta para regular el ritmo, el estado emocional y la relación con el entorno.
Mientras eso ocurre, la industria turística atraviesa uno de sus momentos de mayor crecimiento global. De acuerdo con ONU Turismo, en 2025 las llegadas internacionales en todo el mundo aumentaron un 4 %, alcanzan- do 1,520 millones de turistas internacionales, casi 60 millones más que el año anterior. Y para 2026, el organismo prevé que el sector continúe expandiéndose a un ritmo de entre 3 % y 4 %, consolidando una etapa de crecimiento sostenido incluso frente a la incertidumbre económica.
Sin embargo, este crecimiento masivo viene acompañado de un profundo cambio de expectativas. Conforme al análisis de Euromonitor sobre las tendencias globales de viaje, el turismo está transitando hacia un modelo regenerativo donde el impacto sostenible y el valor de la experiencia pesan más que el simple volumen de visitantes. Bajo este enfoque, la conversación de la industria se desplaza de la métrica transaccional-— cuántas personas viajan—-hacia una dimensión más humana: cómo quieren sentirse y renovarse cuando lo hacen.
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