La temporada de lluvias suele llegar con una lista de pendientes: revisar filtraciones, proteger equipos para evitar cortocircuitos, etcétera, sin embargo, hay un elemento que muchas veces se deja para el último momento y que puede marcar una diferencia importante cuando ocurre un apagón: contar con una fuente de luz confiable.
En 2025, CFE reportó una duración promedio de interrupciones de 15.396 minutos por usuario, un recordatorio de que la luz de emergencia puede ser un básico útil, especialmente durante la temporada de lluvias.
“ Durante una tormenta, la luz cumple una función muy práctica: ayuda a orientarnos, movernos con mayor seguridad y conservar cierta continuidad en nuestras actividades. La recomendación es no esperar a que ocurra un corte eléctrico, sino tener identificados los puntos donde una fuente de luz puede ser más útil”, explicó Sergio Pérez, líder de la Academia de Diseño de Iluminación de Grupo Construlita.
Para contextos de esta naturaleza, Tecnolite cuenta con soluciones de iluminación pensadas para responder cuando se va la luz: desde lámparas portátiles y opciones recargables hasta iluminación de emergencia para puntos clave.
Cuando se va la luz, el celular suele convertirse en la primera solución. Sin embargo, no siempre es la más práctica: puede quedarse sin batería, no ilumina de forma suficiente un espacio amplio.
En momentos de lluvia, cuando puede ser necesario moverse por pasillos, escaleras, accesos o zonas de trabajo, contar con una luz independiente puede ayudar a responder con mayor calma.
Por eso, las lámparas de mano o portátiles pueden formar parte de un kit básico de temporada, estas pueden mantenerse en puntos accesibles para acompañar actividades simples, como revisar un interruptor, buscar documentos, iluminar una entrada o moverse dentro de un espacio sin depender de instalaciones fijas.
Un apagón no siempre ocurre cuando todo está en pausa. Puede llegar mientras alguien trabaja desde casa, prepara alimentos, atiende a su familia o mantiene abierto un pequeño negocio.
En estos casos, la iluminación de respaldo no busca sustituir por completo la energía eléctrica, sino ofrecer visibilidad suficiente para cerrar una actividad, ordenar el espacio o moverse con seguridad.
En hogares, estudios, consultorios, tiendas pequeñas o espacios de atención, contar con luminarios de emergencia puede ayudar a conservar una referencia visual mientras vuelve la electricidad, especialmente en zonas de paso, accesos o áreas donde una falla eléctrica podría complicar el movimiento.
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