Buena Vista Magazine Abril 2026 | Page 22

ENTREVISTA
vicios como educación, abasto y recreación.
Cuando estos elementos se dispersan sin una lógica de proximidad, el resultado es una ciudad fragmentada, dependiente del transporte y con una creciente presión sobre su infraestructura.
Frente a este panorama, surgen propuestas que apuntan a replantear el modelo urbano. Entre ellas, el concepto de barrios compactos de usos mixtos cobra especial relevancia. Esta visión propone reducir las distancias, fomentar la caminabilidad y priorizar medios de transporte alternativos como la bicicleta. Sin embargo, estas soluciones requieren una base estructural sólida: un sistema de transporte público eficiente que articule la ciudad y reduzca la dependencia del automóvil privado.
En este sentido, la discusión sobre movilidad adquiere una dimensión estratégica; a nivel global, diversas ciudades han comenzado a replantear infraestructuras centradas en el automóvil, priorizando en cambio al peatón y al transporte colectivo.
Esta lógica responde a una pirámide de movilidad donde el peatón ocupa el primer lugar, seguido del transporte público, las ciclovías y, finalmente, los vehículos privados.
Adaptar este modelo a Cancún o ciudades parecidas, implica no solo rediseñar la infraestructura, sino también cambiar la manera en que se concibe el desarrollo urbano.
El papel de los arquitectos, en este contexto, trasciende el diseño de edificaciones, se convierte en una labor de análisis, propuesta y acompañamiento en la toma de decisiones públicas.
La vinculación con las autoridades es, por tanto, un elemento clave. Villarreal Sarco destaca la importancia de establecer un diálogo constante, basado en el respeto y la capacidad técnica, que permita integrar la visión de los especialistas en los procesos de planeación y desarrollo.
Históricamente, uno de los principales reclamos del gremio ha sido la limitada consideración de sus propuestas en la ejecución de políticas urbanas.
Sin embargo, el nuevo periodo abre una ventana de oportunidad. La disposición al diálogo por parte de distintos niveles de gobierno, sumada a la experiencia acumulada de los profesionales, plantea un escenario donde la colaboración podría traducirse en acciones concretas para mejorar la ciudad.
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