The Game of Thrones, nos sug-
iere que siempre hay un juego de poder con graves consecuencias (towinortodie) frente a un público que pasa
siguiendo automáticamente la vida
en su cotidianidad.
El tiempo, ¿quién no ha sentido cómo
se le acaba el tiempo?, cómo no le
rinde, como se nos exige que lo usemos en
sostener un estilo de vida que nos consume y
que al final del día, de la década o de la vida
misma, invertimos nuestro estar en algo que
no nos era de vital importancia.
El hombre, sin cabeza, es decir, se ha
quedado sin voluntad, extrañado de si mismo, lo que importa, no es lo que piensa, sino
estar en el aparador para los demás
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