Boletín de Negocios
“Duro con la
capacitación“
D
e haber sabido que
nunca dejaría de
estudiar, quién sabe si
habría comenzado.
Claro, esta frase está escrita
en son de broma. Lo que no es
broma es la necesidad, de quien
estudia Contaduría Pública, de
tener
educación
profesional
continua, tanto si se ejerce fuera,
como dentro de la academia.
Como
contadores
públicos,
contamos con una institución
que nos agrupa en la profesión,
nos brinda y nos exige cumplir
con horas de capacitación para
garantizar al público nuestros
servicios, que sepan que pueden
confiar en que tenemos los
conocimientos suficientes para
desempeñar nuestro que hacer
de manera profesional.
La
Educación Profesional
Continua se refiere a las distintas
áreas profesionales del contador
público, a saber: Académico,
empresarial o Gubernamental,
y para cada una de ellas tiene
requisitos de cumplimiento que
se pueden encontrar en un
documento llamado Norma de
Educación Profesional Continua.
Además, si queremos dictaminar
estados financieros debemos
obtener una certificación de la
profesión que es una forma más
de garantizar que el contador
público está capacitado para
brindar adecuadamente sus
servicios en las ramas de: Ética,
Contabilidad, Costos, Auditoría,
Finanzas, Derecho y Fiscal.
Para no perder la certificación,
es necesario cursar mínimo 40
horas de capacitación al año y
comprobarlo ante el Colegio de