En conjunto, el sector exportador ha resistido, pero su desarrollo se ha visto lastrado. La pérdida de tracción en bienes, la creciente dependencia del turismo y el escaso avance en competitividad estructural limitan su potencial como motor de crecimiento. La agenda futura pasa por fortalecer la productividad, escalar en valor añadido y aprovechar las ventanas abiertas en terceros mercados, sin descartar el mercado europeo, ya que una recuperación de la demanda tendría efectos relativamente inmediatos sobre el tejido productivo exportador español.
Por otro lado, en el entorno actual de creciente complejidad de las cadenas de valor globales, el auge del proteccionismo y la posibilidad real de nuevas rondas de represalias arancelarias obligan a mirar hacia el lado importador del sector exterior con más atención que nunca.
Por productos, la composición de las importaciones españolas sigue altamente concentrada en productos energéticos, maquinaria, productos químicos y automoción( Gráficos 14 y 15). Estas categorías no solo tienen un peso elevado dentro del total importado, sino que además apenas han variado desde 2019. Los años posteriores a la pandemia mostraron ciertos desajustes en volúmenes y flujos, pero el patrón de 2024 se asemeja claramente al periodo prepandemia.
Este escaso cambio estructural en la cesta importadora refuerza la exposición de la economía española a disrupciones en estos sectores. Además de su sensibilidad logística o geopolítica, estos productos concentran
30 gran parte del riesgo si se intensifica la fragmentación comercial o se generalizan las represalias arancelarias.
El patrón regional de las importaciones españolas ha cambiado con más intensidad de lo que sugiere la estabilidad aparente del agregado. Desde 2021, regiones como América del Norte y América Latina han ganado un peso considerable( Gráfico 16), en detrimento de Europa y la zona euro, que no han recuperado la cuota previa a la pandemia. Asia, por su parte, ha mantenido un perfil relativamente estable durante el periodo. Esta reorientación ha aumentado la exposición a proveedores extracomunitarios en sectores estratégicos.
Por países, China concentra la mayor parte del crecimiento reciente de las importaciones, seguida por EE. UU. y, en menor medida, Portugal( Gráfico 17). La dependencia de unos pocos socios, especialmente en productos intermedios y tecnológicos, refuerza la vulnerabilidad ante interrupciones logísticas, restricciones regulatorias o medidas arancelarias. El margen de sustitución es bajo, y los incentivos a diversificar no se han traducido en un cambio estructural suficiente.
El desempeño reciente del sector exterior permite anticipar una trayectoria razonablemente sólida, aunque cada vez más condicionada. El superávit por cuenta corriente seguirá actuando como ancla de estabilidad macroeconómica en los próximos años, pero la especialización creciente en servicios, la escasa diversificación de proveedores y productos, la elevada dependencia de determinadas importaciones clave y el bajo contenido tecnológico de las